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COLECCIONABLE DE MARIA EMILIA QUERIDA, SACADO DEL FORO..

 
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maria_mercedes
Integrante

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MensajePublicado: 4pm:03' 07/11/2007    Asunto: COLECCIONABLE DE MARIA EMILIA QUERIDA, SACADO DEL FORO.. Responder citando

DE TAMARE PORTAL

CAPÍTULO 1

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
Emi y Álex pertenecen a clases sociales diferentes y sus corazones están condenados a vivir separados. Pero la fortaleza de su amor es tal, que consigue derrumbar todas las barreras que se alzan en su camino



En un humilde barrio, se alza la modesta casa de la familia Pardo Figueroa. La abuela, Josefina, intenta inculcar a sus nietos el afán de conseguir dinero para recuperar su clase social y su poder económico. Mónica, muchacha altanera, es tan ambiciosa como su abuela y su única meta en la vida también es recuperar su posición social. Lo mismo le ocurre a su hermano Gucho quien, a pesar de su noble corazón, ha decidido abandonar sus estudios e intenta conseguir dinero participando en todos los negocios sucios que le proponen.


EMI ES LA NUEVA PROFESORA DE LA PEQUEÑA GABI
En cambio, María Emilia, Emi para sus más allegados, es una joven bella, honesta y responsable que, a diferencia de sus dos hermanos, quiere abrirse camino en la vida gracias a su esfuerzo y tesón.
Por eso, Emi trabaja como profesora de Gabi, la hija menor del matrimonio Aguirre. Gracias a este empleo, Emi no sólo ha logrado tener un modesto salario con el que poder sustentar a su familia, sino que, además, le ha servido para conocer al apuesto y millonario Alejandro, el hermano mayor de su alumna.
Emi ama en silencio al atractivo joven y en sus sueños Álex aparece convertido en un príncipe azul, que la invita a perderse en los rincones más profundos del amor. Sin embargo, él, mucho más vividor y menos romántico, sólo desea tener una aventura amorosa con ella.
Paralelamente, los vecinos de Emi, es decir la familia de Generosa, compuesta por Rocío, Miguelón y Nina, hijos de la simpática mujer, y Lalo, que vive con ellos y ama con locura a Emi, están a punto de comenzar a desayunar. Ese día, Lalo se siente más feliz que de costumbre, pues ha decidido declararle su amor a María Emilia. Sin embargo, la muchacha, que está a punto de desplazarse a la mansión de los Aguirre, sólo piensa en Alejandro.
Al atardecer, y como de costumbre, Mónica se prepara para asistir a una de las discotecas más famosas de Perú. Emi intenta que su hermana siente la cabeza y no salga tanto de noche, pero la joven no está dispuesta a escuchar sus consejos, pues está convencida de que en ese ambiente conocerá a algún cazatalentos dispuesto a contratarla como modelo.
Al día siguiente, en la mansión de los Aguirre, tiene lugar el desayuno familiar. Alejandro observa a sus padres, Francisco y Yolanda, quienes, a pesar de los años que llevan casados, se siguen amando como el primer día y se demuestran con pequeños detalles el infinito amor que se profesan. A la casa también han acudido Hortensia, la hermana de Yolanda, su hija Laurita y el novio de ésta, Rubén, que a su vez es el mejor amigo de Álex.


ÁLEX QUIERE QUE EMI SALGA CON ÉL
Mientras toda la familia charla de cosas triviales, la pequeña Gabi espera impaciente la llegada de su maestra, María Emilia. Unos minutos después, la joven irrumpe en la casa y Álex, al verla tan linda, corre a saludarla afectuosamente. Es más, Álex, con un tono de voz muy alegre, le propone posponer las clases de Gabi para otro día, para poder disfrutar de una romántica mañana en su compañía. Pero Emi, tan responsable como siempre, no duda en declinar dicha invitación y, tras disculparse, se marcha a la habitación de Gabi para comenzar la clase.
Rocío, la hija de la noble Generosa, es consciente de que Lalo, su gran amigo y el hombre del que realmente está enamorada, quiere casarse con Emi y esto le produce una enorme decepción.


ROCÍO SUFRE PORQUE LALO NO LA AMA
Encerrada en su habitación, Rocío derrama lágrimas amargas y se lamenta por su mala suerte. Justo en ese momento aparece Rudencio, un hombre bastante mayor, que siente una fuerte atracción por ella. Tanto es así, que el hombre no duda en cortejarla delante de Generosa, quien está convencida de que Rudencio es un buen partido para su hija.
Tras varias horas en la mansión de los Aguirre, Emi regresa a casa esbozando su mejor sonrisa, pues acaba de cobrar. Gucho la saluda afectuosamente, mientras piensa en cómo decirle a su hermana que necesita más dinero, pues todo lo que tenía lo perdió el día anterior en una apuesta. El nieto de Josefina ve el cielo abierto cuando su hermana, inocente, le entrega el dinero necesario para saldar el recibo de la luz. Y es que, minutos después, Gucho, acompañado de su amigo Mentepollo, vuelve a hacer de las suyas y decide apostar todo lo que le ha dado María Emilia.
Entretanto, la joven Pardo Figueroa está a punto de salir de su casa cuando se encuentra con Álex. Simpático y galante, la invita a subir a su coche. Emi vacila, pero al final acepta. Durante el trayecto, Alejandro la propone ir a tomar unas copas, pero una vez más Emi rechaza la oferta. Entonces, Álex, que no está dispuesto a darse por vencido, consigue convencer a la muchacha para que le acompañe a su apartamento de soltero. Una vez allí, la actitud nerviosa de Emi contrasta con la seguridad del joven Aguirre que, gracias al poder de su mirada, consigue vencer una a una todas las barreras que le separan de la joven, y ambos terminan besándose apasionadamente. Sin embargo, cuando las cosas van a pasar a mayores, Emi se separa bruscamente de Álex y, sin darle explicaciones, huye del piso.
Luego, cuando la joven regresa a su barrio, Lalo se cruza en su camino. El chico se arma de valor y trata de encontrar las palabras adecuadas para confesarle lo mucho que la ama. Pero, antes de que pueda abrir la boca, Emi le comunica que está enamorada de Alejandro Aguirre. La decepción se refleja en el rostro de Lalo que, aturdido, se marcha, dejando a María Emilia sorprendida por su extraña reacción. Luego, la joven comenta con su hermana el comportamiento de Lalo.
Ya por la noche, Álex, furioso por el desplante de Emi, se cita con Marcia, su ex novia, en la discoteca a la que suele ir Mónica. Esta vez la hermana de María Emilia está coqueteando con Ernesto, quien, para evitar malentendidos, le aclara a la alocada muchacha que tiene novia y que piensa casarse con ella.
A la discoteca también acude Francisco, el padre de Álex. Mónica, que ha discutido con su amigo, repara en la presencia de Francisco y, descarada, le pide a Ernesto que se lo presente.
Al día siguiente, Álex propicia otro encuentro con Emi y, seguro de que esta vez sí que la conquistará, le regala una sortija. Pero la muchacha rechaza el regalo. Entonces, furioso, porque no consigue seducirla, Álex se apuesta con Rubén que conseguirá a esa joven cueste lo que cueste.
Mónica, astuta como pocas, consigue el teléfono de la oficina de Francisco. Tras realizar una serie de llamadas, la muchacha logra que le den una cita para acudir a un casting de modelos en la empresa de moda de Francisco.


MÓNICA INTENTA SEDUCIR A FRANCISCO
Para asistir a la prueba, Mónica se compra ropa elegante y va a la peluquería para cambiar su imagen. Ya por la tarde, la joven acude a la empresa de Francisco y, utilizando sus mejores armas de mujer, comienza a seducirle. Francisco, turbado, la mira sin saber qué decir.
Paralelamente, Emi regresa a casa y descubre que han cortado la luz. Nerviosa, la chica intenta pensar en una solución, pues esa tarde tiene que pasar un trabajo y necesita el ordenador. Cuando está a punto de desesperarse, llega Lalo que, solícito, arregla la avería con una simple conexión de cables. Emi le da las gracias y le invita a tomar algo. Justo en ese instante alguien llama a la puerta. Se trata de Alejandro. El chico, al enterarse de sus problemas, le ofrece su dinero para pagar la factura de la luz. Pero Emi, orgullosa, lo rechaza, provocando la indignación de Alejandro.
Mientras tanto, Marcia acaba de descubrir, a través de Laurita, que a su ex novio le gusta María Emilia. Furiosa, la chica planea la forma de separar a la pareja.
La relación entre Francisco y Mónica marcha viento en popa. Desde que la joven irrumpió en su oficina, no han dejado de verse. Almuerzos, cenas, reuniones hasta altas horas de la madrugada... Es tal la pasión que Francisco siente por su amiguita, que incluso es capaz de dejar plantada a su esposa.
Un buen día, Emi acude a casa de los Aguirre para darle su clase diaria a Gabi. Allí se entera, por casualidad, de que esa misma noche Marcia celebrará una fiesta y que Álex será su acompañante. Dicha noticia sume a la joven en una profunda tristeza.
Al anochecer, todo está listo para la fiesta. Álex y Marcia coquetean delante de todos. Y es que ella está loca por volver a retomar su romance, pero el joven Aguirre no está seguro de sus sentimientos.
Y mientras la pareja se divierte, María Emilia imagina que ha acudido a la fiesta y que su amado Álex la invita a bailar. Pero sabe que eso es un sueño imposible, pues sus diferentes clases sociales les separan. Las lágrimas empañan su mirada y en su rostro se dibuja una mueca de profunda tristeza.


ALEJANDRO PROPONE A EMI TRABAJAR CON ÉL
Una semana después, Álex y Emi tienen una cita. Él pasará a recogerla a su casa y, por eso, la joven intenta tenerlo todo limpio para cuando llegue su amado. Sin embargo, Álex se anticipa y sorprende a Emi vestida de forma informal y barriendo la casa. Avergonzada, la chica no sabe cómo excusarse por su aspecto desaliñado y Álex se conmueve ante tanta inocencia. Después, Emi le cuenta a Alejandro que ella, además de ser maestra, también realiza traducciones. Entonces, Aguirre le ofrece trabajar para su empresa. Al día siguiente, ella acude a su oficina dispuesta a aceptar el empleo. Álex se abalanza sobre ella para besarla, ignorando que Marcia ha entrado en su despacho.


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maria_mercedes
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MensajePublicado: 4pm:11' 07/11/2007    Asunto: Responder citando

CAPÍTULO 2

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
María Emilia es una joven dulce y bondadosa que trabaja como profesora de la pequeña Gabi. Gracias a este empleo, la bella Pardo Figueroa conoce a Alejandro Aguirre, un joven muy apuesto que no duda en cortejarla. Pero, a diferencia de Emi, cuyos sentimientos son muy nobles, Alejandro sólo quiere divertirse con ella. A su vez, Mónica, la hermana de Emi y una chica altiva y ambiciosa, planea seducir a Francisco, el padre de Alejandro.



El rostro de Marcia se contrae, al sorprender a Álex y a María Emilia besándose. El joven Aguirre intenta disimular ante su ex novia el interés que siente por Emi. Ésta, turbada, percibe cómo la mirada de Marcia escudriña cada rincón de su cuerpo. Cansada de soportar la tensa situación, Emi decide irse.


EMI SE SIENTE INFERIOR A MARCIA
Ya en su casa, la nieta de Josefina se siente muy triste. Y es que la presencia de Marcia le ha hecho comprender que ella nunca podrá conseguir el amor de Álex, pues no pertenece a la misma clase social que su competidora y, por lo tanto, es inferior a ella.
Sumida en sus pensamientos la encuentra Generosa. Nada más mirarla, la mujer se da cuenta de que su amiga está deprimida y, ayudándose de su sentido del humor, trata de levantarle el ánimo. Pero ni las bromas ni los consejos de Generosa pueden reconfortar a Emi, que sufre por el amor de Alejandro.
Al anochecer, Gucho, que últimamente se rodea de malas compañías, se emborracha y regresa a su casa a altas horas de la madrugada. Al día siguiente, cuando su hermana se percata de su lamentable estado, decide hablar seriamente con él y suplicarle que no salga tanto y que estudie más. Gucho, avergonzado, le promete cambiar.
Poco después, Emi le pide a Lalo que le entregue las traducciones a Álex, pues ella no quiere volver a verle. Sin embargo, aunque está dispuesta a evitar cualquier encuentro con el joven Aguirre, no pude dejar de pensar en él. “Le quiero y no logro apartarlo de mi pensamiento”, confiesa Emi a Generosa sin percatarse de que Álex acaba de llegar. Turbada, la joven le confirma que se refería a él, pero también le dice que sabe que Marcia es su novia y, por lo tanto, no quiere entrometerse en su relación.
Álex trata de sacarla de su error e intenta besarla. Pero, cuando sus labios están a punto de unirse, la llegada de Mónica interrumpe la reconciliación, que se producirá unas horas después. Y es que Álex invita a Emi a cenar a un lujoso restaurante.


ÁLEX SE PERCATA DE LA INOCENCIA DE Mª EMILIA
Tras disfrutar de una exquisita comida, Alejandro le propone a Emi pasar la noche en su piso. Pero ella declina su invitación, porque sus principios morales no se lo permiten. Emi le confiesa que no es una chica moderna y que prefiere reservarse para el hombre que realmente la quiera. Álex se conmueve.
Sin embargo, cuando regresa a casa, la sinceridad de las palabras de la chica golpean su conciencia y se da cuenta de que Emi no es una mujer cualquiera, es una muchacha sensible y dulce, a la que es muy fácil hacer daño; algo a lo que él no está dispuesto.
Por eso, al día siguiente, Álex habla con Rubén y le pide que se encargue de tratar con Emi, pues ya no quiere saber nada de ella. Su cambio de actitud sorprende a Rubén que, intrigado, le pregunta si se ha enamorado de la joven. Alterado, Álex le responde que no, aunque también le confiesa que no puede evitar sentir lástima por ella.
Pero la decisión de Alejandro va más allá. Aguirre está dispuesto a poner tierra por medio y marcharse de Lima. Sólo podrá olvidarse de Emi si se aleja de su lado.
Mientras tanto, Francisco se divierte en compañía de la astuta Mónica. Pero, cuando regresa a su casa, su buen humor se torna en desesperación. Y es que Yolanda, su mujer, no duda en someterle a un exhaustivo interrogatorio. Y, entre lágrimas y sollozos, le pregunta qué les está separando. Los comentarios de Yolanda se clavan como puñales en el corazón de Francisco que, desesperado, trata de defender su dignidad diciéndole que en todos los años que llevan casados jamás se ha apartado de su lado. Entonces, Yolanda se arrepiente y le pide perdón.


MARÍA EMILIA SE ENTERA DE QUE ALEJANDRO SE HA IDO
Como cada día, Emi acude a la mansión de los Aguirre para dar clase a Gabi. Allí, la chica se entera por casualidad de la marcha de Álex. Dicha noticia la sume en una profunda depresión.
Entre tanto, Francisco y Yolanda mantienen una agria discusión. La pequeña Gabi, que es testigo directo de las peleas de sus padres, comenta con su prima Laurita el extraño comportamiento de su padre. Entonces, la hija de Hortensia comienza a sospechar que su tío tal vez esté cometiendo una infidelidad.
Emi regresa a la oficina de Álex y, de nuevo, la recibe Rubén, que esta vez decide hablarle claramente y aconsejarle que se olvide para siempre de Álex.
Para contentar a su esposa, Francisco se queda en casa para celebrar junto a Hortensia y Esteban su aniversario de boda. Mientras el padre de Álex finge que todo marcha bien en su matrimonio, Mónica espera impaciente a su amante. Sin embargo, las horas pasan y él no aparece. Entonces, opta por llamar a su casa. Allí le responde Laurita, que le comunica que Francisco no puede atenderla porque está celebrando su aniversario. La muchacha jura vengarse.


MÓNICA AMENAZA A SU AMANTE CON ROMPER
Al día siguiente, Mónica se presenta en la oficina de Francisco. Allí, le monta un numerito e incluso le amenaza con romper su romance si esa misma noche no salen juntos. Francisco, que ya ha caído en las redes de la joven, acepta su cita. Poco después, se da cuenta de que ha cometido un gran error, pues ese mismo día tenía que asistir a la fiesta de cumpleaños de su hija Gabi. Pero, pese a todo, Francisco no cancela su cita amorosa.
Generosa charla con su vecina María Emilia, que, apenada, le confiesa que dejará de dar clases a Gabi para evitar encontrarse con Álex. Entonces, Generosa aprovecha para comentarle a Lalo que no deje escapar esa oportunidad y que le declare a Emi sus verdaderos sentimientos. Dichos consejos los escucha Rocío, que ama en silencio a su hermanastro. Desesperada, no consigue calmar sus nervios y, ante una sorprendida Nina, le asegura que está enamorada de Lalo.
Paralelamente, y para disgusto de Rocío, el propio Lalo le está confesando su amor a María Emilia. Pero la joven, con un tono de voz dulce y cariñoso, le dice que ella también le quiere, pero como si fuera su hermano. Lalo siente como su alma se rompe en mil pedazos.
Marcia, que ha conseguido enterarse del lugar en el que se encuentra Alejandro, decide ir a visitarle y darle una sorpresa. Cuando la pareja se encuentra, Álex opta por apartar a Emi de su pensamiento y divertirse en compañía de su ex. Cena, discoteca, risas, confidencias... ambos se sienten tan felices juntos que, al final, terminan haciendo el amor.


LA PERVERSA MARCIA SE ENFADA CON SU EX NOVIO
Sin embargo, a la mañana siguiente, cuando Álex se despierta, algo ha cambiado en su interior. El joven Aguirre le comunica a Marcia que ha decidido marcharse a Lima, porque ha descubierto que ama a Emi. Marcia reacciona con violencia, pues se siente utilizada y humillada. Pero, a pesar de su pataleta, Álex consigue convencerla para que regresen.
Ya en Lima, lo primero que hace Alejandro es buscar a su amada Emi y la encuentra llorando. Con el corazón encogido, Álex le jura que la ama y le pide perdón. Emi trata de resistirse, pero al final sus sentimientos consiguen imponerse y, guiada por las alas de la pasión, sucumbe a los ruegos de Álex.
Cuando Mónica se entera de la reconciliación de su hermana y Alejandro, enfurece, porque teme que, por culpa de ese romance, su relación con Francisco fracase, algo que no está dispuesta a consentir. Por eso, a partir de ese momento, la joven se propone destruir el noviazgo de María Emilia.
Días después, Emi comunica a su familia que esa misma noche Álex acudirá a su casa para formalizar su noviazgo. La velada transcurre tranquila y relajada hasta que aparece Mónica que, furiosa al comprobar la escena, sale corriendo hacia su habitación. Álex, aunque sorprendido por la reacción de Mónica, decide continuar con la petición de mano de Emi. Y, para sorpresa de todos los presentes, Aguirre le entrega un precioso anillo de compromiso.
Mientras en casa de Emi se alzan las copas para brindar por la felicidad de la pareja, Lalo se refugia en el alcohol para olvidar sus penas.
Al día siguiente, Mónica, furiosa, le ordena a su abuela Josefina que no vaya a la casa de los Aguirre, pues ellos la harán sentir vergüenza. La persuasión de la joven es tal que, al final, se sale con la suya y, para disgusto de Emi, Josefina le dice que no piensa conocer a la familia de su novio. Emi le ruega que recapacite, pero Josefina ya ha tomado su decisión: no irá. Dicha negativa provoca el llanto de María Emilia, que una vez más se ve condenada a renunciar a sus sueños de amor. Sin embargo, ahora Alejandro está dispuesto a apoyarla en todo.
Paralelamente, Mónica, que no siente remordimientos por el daño que le está haciendo a su hermana, se divierte en compañía de su amante. Esta vez, Francisco ha decidido seguir los consejos de Esteban y le propone a la joven disfrutar de una ardiente noche de amor en un lujoso hotel. Pero Mónica, especialista en seducir a los hombres, se hace rogar un poco antes de aceptar su propuesta. Finalmente, Francisco, que cree salirse con la suya, conduce a su amante hacia su nuevo nido de amor.
Francisco desabrocha con infinita suavidad los botones del sensual vestido de su amante. Mónica, melosa, le susurra al oído cariñosas palabras de amor, que envuelven a Francisco en una ola de sentimientos y deseos encontrados. La pasión no tarda en estallar entre la pareja, que disfruta de una acalorada noche de amor. Sin embargo, durante todo este tiempo, Mónica mantiene su cabeza fría y no duda en dejar estratégicas manchas de carmín en el pañuelo de Francisco.


LALO AMENAZA A ALEJANDRO CON MATARLE
Lalo y Álex se encuentran en mitad de la calle. El hijastro de Generosa aprovecha la ocasión para advertirle que, si hace sufrir a María Emilia, le matará. Álex le mira sorprendido y no acierta a pronunciar palabra.
Luego, Alejandro se monta en su coche, dispuesto a dirigirse hacia la oficina, pues ha quedado allí con su novia. Pero su automóvil no arranca. Justo cuando está a punto de desesperarse, otro coche se detiene a su altura. Se trata de Marcia, su ex novia, que, muy amablemente, se ofrece a acompañarle. Álex duda en aceptar, pero al final sube al auto, convencido de que Marcia le llevará a su empresa. Sin embargo, la perversa joven tiene otros planes. En mitad del camino, Marcia finge sentirse mal, con la intención de perder tiempo y conseguir que Alejandro llegue tarde a su cita con Emi.





CAPÍTULO 3

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
Álex le aclara a Emi que Marcia no es su novia. Mónica acude puntual a su cita con su amante. Pero Francisco no aparece, porque está celebrando su aniversario. Rocío, harta de escuchar que Lalo ama a Emi, le confiesa a Nina que ella está enamorada del joven. Emi va a la oficina de Álex para reunirse con él. Aguirre, a su vez, está con Marcia, que le ofrece llevarle en su coche. Pero la chica finge sentirse mal para lograr que Álex deje plantada a Emi.



Emi espera impaciente la llegada de Álex, que se retrasa por culpa de las mentiras de Marcia. Al final, la joven Pardo Figueroa, cansada de esperar, decide marcharse de la oficina. Cuando Emi regresa a su casa, no puede contener las lágrimas, ya que está convencida de que Álex la ha dejado plantada. Pero no es así. En ese mismo instante, Álex le está pidiendo a Francisco su coche para ir a visitar a su amada.
Mónica se lleva un susto de muerte cuando ve, delante de su casa, el coche de Francisco. Nerviosa, comienza a arreglarse la melena mientras piensa en qué le va a decir.
Pero, cuando suena el timbre de la puerta, el rostro de Mónica palidece al encontrarse cara a cara con Álex. Decepcionada, la joven trata de impedirle el paso, pero la llegada de Emi pone fin a la tensa situación. Álex le pide disculpas a su novia por el retraso y los dos jóvenes se abrazan emocionados.
Paralelamente, en la mansión de los Aguirre, la pequeña Gabi habla con su padre y le pregunta por qué ahora discute tanto con su madre. Francisco, turbado, no sabe qué decirle, mientras la niña le suplica que todo vuelva a ser como antes.
Lalo mantiene una sincera conversación con Rocío y le asegura que siente celos cuando ve a Emi paseando con Álex. La hija de Generosa, armándose de valor, le comenta que debería fijarse en otras chicas. Entonces, Lalo le pregunta a su amiga de quién tendría que enamorarse. Pero Rocío, que le ama profundamente, no se atreve a decirle la verdad.


FRANCISCO MIENTE A SU ESPOSA YOLANDA
Yolanda encuentra un pañuelo de su marido manchado de carmín. Enfadada, interroga a Francisco y éste le miente y le dice que fue su sobrina quien lo manchó. Pero Yolanda no le cree. Por eso le pregunta a la propia Laurita si es cierto lo que dice su tío. La chica, aunque insegura, decide apoyar a Francisco.
Cuando Lalo se va, Rocío no puede evitar sentirse deprimida. Cada día le cuesta más trabajo fingir que no siente nada por Lalo y, aunque intenta disimular su dolor, sufre al oírle decir que su único amor es Emi. Además, está convencida de que Lalo siempre la mirará con ojos de hermano y jamás se dará cuenta de que es una mujer que le ama y que sufre por él.
El buen humor que derrocha Álex no ha pasado desapercibido para su madre, quien se alegra enormemente al saber que su hijo está enamorado de María Emilia.
Quienes también están muy enamorados y felices son Laurita y Rubén. La relación entre ellos es tan estable, que ambos comentan que ha llegado el momento de sellar su amor ante el altar.
La conversación mantenida con su hija ha hecho mella en el corazón de Francisco. Por eso, cuando Mónica le llama por teléfono, el patriarca de los Aguirre le comunica que no quiere volver a verla nunca más. Su cambio de actitud deja helada y herida profundamente a Mónica, aunque, eso sí, la joven se jura a sí misma que las cosas no quedarán así. Por eso, al anochecer, se ofrece gustosa a acompañar a Mª Emilia a la mansión de su prometido.
Mientras las dos hermanas se dirigen hacia la casa de los Aguirre, la madre de Álex se prepara para recibir formalmente a la joven que pronto será un miembro más de la familia. Francisco, que ignora la sorpresa que le tiene preparada el destino, está sereno. Sin embargo, su paz se turba cuando ve aparecer a Emi acompañada de su hermana Mónica. Aterrado, no sabe cómo comportarse ante su amante. Mónica, sin embargo, actúa de forma natural y se comporta muy amable con Yolanda, a quien comenta que su esposo y ella ya se conocían, pues hace unas semanas acudió a su empresa para solicitarle trabajo.


GUCHO ACEPTA PARTICIPAR EN UN SUCIO NEGOCIO
A pesar de que Lalo le ha advertido que no se relacione con “El Buitre”, Gucho convence a Mentepollo para que ambos colaboren en un sucio negocio que les ha propuesto dicho maleante. Y es que, si las cosas salen como tienen planeado, recibirán una elevada suma de dinero.
Las horas van pasando y en la casa de los Aguirre nadie sospecha la terrible angustia que está destrozando el corazón de Francisco. El hombre no puede creer lo que le está pasando, sobre todo cuando descubre que su amante está dispuesta a contarle toda la verdad a su esposa.
Paralelamente, Rocío vuelve a convertirse en el pañuelo de lágrimas de Lalo. Sin embargo, esta vez la muchacha no puede reprimir sus sentimientos y le confiesa que ella no está enamorada de Rudencio, sino de otro hombre. Asombrado, Lalo le pregunta de quién y Rocío pierde el control de sus nervios. La joven derrama lágrimas amargas mientras le grita que le odia. Dicha reacción sorprende a Lalo, que no tiene ni idea del tormento por el que está pasando su amiga.


ÁLEX DISCUTE CON SU PADRE POR EL AMOR DE EMI
Francisco está a punto de volverse loco, porque Mónica le tiene acorralado. Ha intentado borrarla de su mente y concentrarse en su familia, pero la atracción que la joven ejerce sobre él es tal, que le resulta imposible olvidarla. Por eso, al final, decide seguir con ella y obligar a su hijo a romper su noviazgo con María Emilia. Además, como en más de una ocasión le ha comentado Mónica, Álex es mucho más joven y tiene muchas más posibilidades de volverse a enamorar; sin embargo, él está viviendo su última aventura de amor.
Pero las cosas no son tan sencillas como Francisco había imaginado. Furioso, Alejandro le pregunta a su padre por qué motivo ahora se opone a su romance. Francisco apela a la diferencia de clases sociales, pero Yolanda, que ha escuchado la conversación, interviene y le dice a su marido que él jamás ha sido un clasista. Pero el patriarca de los Aguirre no atiende a razones.
Estelita está harta de que su hija Mercedes y Miguelón no formalicen su romance, ya que los vecinos del barrio no dejan de hacer comentarios sobre la pareja. Dispuesta a poner fin a la criticada situación, la mujer acude a casa de Generosa para proponerle que unan sus fuerzas para conseguir que los chicos se casen. Sin embargo, una inesperada noticia termina con las ilusiones de las dos mujeres. Tanto Lalo como Miguelón se han quedado sin trabajo. Entonces, Generosa le ruega a Emi que hable con su novio para que encuentre un trabajo para los dos jóvenes.
Francisco le confía sus problemas sentimentales a su cuñado. Le asegura que ama a Mónica y que no sabe si será capaz de sobrevivir sin su amor. Esteban escucha con paciencia a su cuñado y, cuando éste termina de hablar, le aconseja que se marcha cuanto antes de viaje y que luche por conservar su matrimonio. Sin embargo, Francisco le asegura que no es tan fácil como el lo pinta, ya que sus sentimientos hacia Mónica son muy fuertes.
Emi habla con Alejandro y éste, que está dispuesto a complacerla en todo, encuentra un trabajo para Miguelón y otro para Lalo. Sin embargo, el hijastro de Generosa, orgulloso como pocos, rechaza el empleo. Después, Lalo se reúne con Rudencio y le pide que le deje colaborar con él en “La Honestidad”.


MIGUELÓN SE CONVIERTE EN EL CHÓFER DE ESTEBAN
En cambio, Miguelón sí que acepta convertirse en el chófer de Esteban. Horas después, el joven acude a la casa de éste y allí se topa con Laurita, a quien confunde con una criada. Por eso, no duda en dirigirse a ella de una forma grosera y despectiva. Sin embargo, cuando Miguelón se entrevista con Esteban se queda helado, pues descubre que la joven no es otra que la hija de su nuevo jefe.
Al atardecer, Emi prepara una fiesta para celebrar el cumpleaños de Gucho y Mentepollo. Éstos, por su parte, planean robar un coche a espaldas de “El Buitre”.
Paralelamente, Francisco, que sabe que no ha actuado bien, no puede soportar los remordimientos y decide aceptar los consejos de Esteban: irse de viaje con su esposa. De esta forma, alejándose físicamente de Mónica, seguro que también logrará desterrarla de su corazón.
Mientras Laurita le está confesando a Rubén que piensa hacerle la vida imposible al nuevo chófer, Miguelón acaba de decirle a su familia que la hija de Esteban es una chica insolente y antipática.
Gucho y Mentepollo ya lo tienen todo preparado para robar el coche. Los dos jóvenes se acercan al vehículo e intentan abrir una de las puertas. Justo cuando están a punto de conseguirlo, aparece la policía. Los chicos salen corriendo, pero, al final, la policía les atrapa y les lleva a la comisaría.


GUCHO LE PIDE A ÁLEX QUE LE SAQUE DE LA CÁRCEL
“El Buitre” contacta con Lalo y le pone al corriente de lo sucedido. Éste también se lo cuenta a Generosa y ambos acuerdan no contarle nada a María Emilia, que está en casa organizando la fiesta de cumpleaños de su hermano.
Luego, Gucho telefonea a Alejandro para pedirle que le saque de la cárcel. Cuando Francisco se entera del incidente, le hace ver a su hijo que esto no habría sucedido si la familia de su novia fuera de su misma clase social. Sin embargo, ni las acusaciones ni los comentarios de su padre pueden detener a Alejandro.
En la comisaría, Álex se topa con Lalo, que aprovecha el encuentro para enfrentarse con su rival. Mientras los dos jóvenes comienzan una pelea verbal, Gucho le suplica a Álex que utilice sus contactos para sacarle de la cárcel.


EMI SE ANGUSTIA POR LA TARDANZA DE SU HERMANOMientras tanto, Emi y Susanita, la novia de su hermano, sospechan que a Gucho y a Mentepollo les ha tenido que suceder algo grave. Cuando están a punto de sufrir una crisis de pánico, aparece Generosa, que les pone al corriente de lo sucedido.
Finalmente, Alejandro saca a Gucho y a Mentepollo de la cárcel. Eso sí, cuando ya están en la calle, Álex aprovecha para llamarle la atención a su futuro cuñado, y advertirle que la próxima vez no le solucionará sus problemas. Justo en ese preciso instante aparece Emi, que se sorprende al ver a su amado. Nerviosa, la joven no sabe cómo excusar el lamentable comportamiento de su hermano.
Francisco y Esteban vuelven a discutir por Mónica. El marido de Hortensia intenta que su cuñado entre en razón y que asuma que Mónica solamente busca su dinero. Pero Francisco no piensa dar su brazo a torcer.
Al día siguiente, Gucho sale a dar una vuelta con Susanita. La chica, que tiene prisa por conocer el dulce sabor del amor, le suplica que la quiera. Entonces, ambos se van a un lugar apartado donde poder disfrutar de su intimidad y, guiados por una inocente pasión, hacen el amor.





CAPÍTULO 4

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
Francisco, que ha descubierto que Emi y su amante son hermanas, intenta poner fin a su relación con Mónica, pero ésta le asegura que, si la deja, hará público su romance. Miguelón, tras perder su trabajo, acepta convertirse en el chófer de Esteban. El patriarca de los Aguirre le exige a Alejandro romper su compromiso con Emi. Pero éste se niega a obedecerle. Gucho, tras ser puesto en libertad, se reúne con Susanita y ambos hacen el amor.



Mentepollo sospecha que entre su hermana y Gucho ha pasado algo. Intrigado, le pregunta a su amigo qué hicieron la noche anterior, pero el hermano de María Emilia, que no quiere responderle, cambia de tema y le propone invertir el dinero que les ha dado el Buitre en un negocio de venta de pinos de Navidad.


ROCÍO SUFRE PORQUE NO DESEA UNIRSE A RUDENCIO
Emi le comenta a Rocío que Lalo le ha declarado su amor. La joven escucha apenada el relato de su amiga, mientras intenta luchar contra sus propios sentimientos. Y es que Rocío está desesperada, no sólo por estar enamorada de un hombre que no le corresponde, sino porque, además, su madre se ha empeñado en casarla con Rudencio, a quien no soporta.
Laurita y Miguelón viven una relación de amor y odio; la atracción que sienten es tal que, cada vez que están juntos, saltan chispas. En un arrebato de orgullo, el chófer le grita a la joven que, cuando quiera, puede demostrarle que es un hombre fogoso y ardiente. Descarada, Laurita no duda en reírse del atrevimiento del empleado.
Marcia se ha enterado de que Francisco no permite que Emi entre en su casa. Entonces, la joven, que es muy astuta, consigue que Laurita la invite a pasar la Nochebuena en la casa de Yolanda. De esta forma, Marcia podrá estar cerca de su amado Álex.


GUCHO NO QUIERE SABER NADA DE SUSANITA
Susanita está dolida, ya que, desde que mantuvo relaciones con Gucho, éste no quiere saber nada de ella. Es más, cada vez que la ve, el chico huye de ella, pretextando que tiene que atender su negocio de venta de pinos.
Paralelamente, Mónica no deja de presionar a Francisco. Esta vez, la atractiva muchacha ha llegado demasiado lejos y, altiva y orgullosa, le exige a su amante que cene con ella en Navidad. Francisco, que no se siente capaz de negarle nada a su joven amante, provoca un enfrentamiento con su esposa y, furioso, le grita que no estará presente en tan señaladas fechas. Las palabras de Francisco desgarran el alma de Yolanda, que sufre al pensar que su marido no les acompañará.
La llegada de la Navidad ha sumido en una honda tristeza a la familia Aguirre. Y es que, mientras Mónica goza de la compañía de su amante, en la casa de éste todos están desolados y le extrañan mucho. La pequeña Gabi, a pesar de su corta edad, demuestra ser muy madura, ya que, con un tono de voz firme y seguro, le dice a su madre que deben empezar a cenar, pues está claro que su padre no piensa acompañarles.


MÓNICA Y FRANCISCO CENAN JUNTOS EL DÍA DE NAVIDAD
Lalo entra sin llamar en la habitación de Rocío y la sorprende semidesnuda. La reacción de la chica contrasta con la de Lalo, ya que, mientras Rocío se siente avergonzada, él actúa con naturalidad, pues la considera como una hermana. Convencida de que jamás podrá enamorarle, Rocío llora desconsolada.
Para celebrar la Navidad, Francisco y Mónica se han ido a un club nocturno. Tras degustar una exquisita cena, la pareja se deja embrujar por la música y la diversión de la noche. Al principio, Francisco se muestra intranquilo, pues no puede evitar sentirse culpable, pero después, los mimos y carantoñas de su amante borran de su mente cualquier atisbo de tristeza. Sin embargo, tantas emociones y tantos excesos repercuten en su estado de salud. De repente, el hombre siente que sus fuerzas se debilitan y que todo a su alrededor da vueltas. Angustiado, se sienta en una silla e intenta recuperar el aliento. Poco después, Francisco comienza a encontrarse mejor y Mónica le convence para seguir bebiendo y bailando hasta altas horas de la madrugada.
En la casa de Generosa también se viven momentos de alegría. Todos los vecinos del barrio se han reunido en la casa de la madre de Rocío y, felices, cantan y bailan al compás de los villancicos navideños. Incluso Josefina se deja llevar por la emoción del momento y bebe alguna copita de más. En vista de que su abuela está tan animada, Gucho la saca a bailar pero, de repente, la mujer se desmaya.
Todos intentan reanimar a la enferma que, poco a poco, vuelve en sí. Justo en ese momento, llega Alejandro, dispuesto a irse a bailar con Emi. Pero la chica le explica que no podrá acompañarle, porque su abuela está enferma. Álex, aunque decepcionado, le dice a Emi que se quedará con ella, pero Lalo interviene y, prácticamente, le ordena que se vaya.
Entonces, Álex, enfadado, se marcha con Marcia, Rubén y Laurita a una discoteca. Allí, los chicos se dejan llevar por la alegría y beben sin parar. Álex, bajo los efectos del alcohol, cede ante los ruegos de Marcia y la pareja se funde en un apasionado beso.
Paralelamente, Hortensia, que también ha bebido bastante, le grita a Esteban lo mucho que le desprecia por sus infidelidades. Éste, asombrado, no sabe qué responderle ni cómo tranquilizarla.
Poco a poco, los vecinos van abandonando la casa de Generosa. Cuando Lalo y Rocío se quedan solos, la joven no puede dominar sus sentimientos y, emocionada, besa a Lalo en los labios. Él se queda tan aturdido que no sabe qué decir, mientras la hija de Generosa abandona, precipitadamente, la habitación. Entonces, Lalo ata cabos y se da cuenta de que Rocío se ha enamorado de él.


YOLANDA LE PEGA UNA BOFETADA A FRANCISCO
Mónica y Francisco regresan a sus respectivas casas a las cinco de la madrugada. La sonrisa de la joven se borra cuando descubre que su abuela ha estado a punto de morir. Por su parte, Francisco, dominado por el alcohol, comienza a gritar a los cuatro vientos que ha pasado la mejor Navidad de su vida. Yolanda, furiosa, le pega una bofetada.
Entretanto, Alejandro y Marcia, que han pasado la noche juntos, hablan sobre lo sucedido. El joven Aguirre le deja claro que entre ellos no hay nada y que se acostó con ella sólo para divertirse.
Yolanda y Francisco siguen discutiendo. La mujer clava su mirada en los ojos de su esposo y le pregunta con quién ha pasado la noche. Francisco finge sufrir un terrible dolor de cabeza y, sin darle ningún tipo de explicación, se marcha a su cuarto.
Miguelón está lavando el coche de Esteban, su jefe, cuando, de repente, aparece Laurita. Los dos jóvenes comienzan a discutir, medio en serio medio en broma, y el descarado chófer no duda en empapar de agua a la muchacha. Sumamente indignada y furiosa, la chica se marcha, dejando a Miguelón muy preocupado, pues está seguro de que, después de esto, su jefe le despedirá.
Rocío y Lalo conversan sobre lo ocurrido, cuando aparece Rudencio. Entonces, Lalo recomienda a su vecino que espere un poco de tiempo antes de declararle su amor a Rocío.
A pesar de todo lo ocurrido, Yolanda sigue dispuesta a luchar por su matrimonio. Por eso, le dice a su esposo que deben marcharse de viaje cuanto antes. Francisco, que se siente culpable, decide complacer a su esposa. Luego se reúne con su cuñado, Esteban, y le suplica que, cuando él esté lejos, le comunique a Mónica que su romance terminó.
Alejandro, preocupado por la tensa situación de sus padres, le pregunta a Francisco si está viviendo una aventura. Éste, avergonzado, se lo confirma pero, cuando está a punto de decirle quién es su amante, aparece Yolanda y los dos hombres cambian de conversación.
Días después, Mónica se entera a través de Miguelón de que Francisco y Yolanda se han ido de viaje. Nerviosa, pero abrigando la esperanza de que sea mentira, llama por teléfono a su amante y es Esteban quien responde. Éste le recomienda que se olvide definitivamente de Francisco, pues su cuñado no quiere saber nada de ella. Furiosa, cuelga el auricular y comienza a investigar dónde se ha alojado su amante. Al final, lo descubre e inmediatamente traza un plan de ataque.


GUCHO AMENAZA DE MUERTE AL PADRE DE MENTEPOLLO
Mentepollo es despedido de la panadería en la que trabaja. Apesadumbrado, se lo cuenta a su padre y éste, furioso, comienza a golpearle. Susanita trata de defender a su hermano, pero Rita la obliga a mantenerse al margen, mientras anima a Pepe a que le dé su merecido a su hijo.
Justo en ese momento aparece Gucho, que, fuera de sí, saca una navaja y amenaza a Pepe con matarle. Sumamente nerviosa, Rita suplica a los vecinos que separen a los dos hombres. Al final, y como resultado de la tensa escena, a Rita se le adelanta el parto.
La mujer sufre fuertes dolores y las contracciones cada vez son más seguidas. Gracias a la rápida intervención de Rudencio, que se ofrece a llevar a la parturienta al hospital, Rita da a luz a su bebé.
Marcia quiere vengarse de María Emilia y, para ello, traza un maquiavélico plan. La joven ofrecerá su amistad a Emi para, después, burlarse de ella. Por eso, una mañana decide presentarse en la casa de María Emilia y, haciéndose pasar por una buena amiga, le confiesa que Álex está perdidamente enamorado de ella pero que Francisco está dispuesto a impedir como sea su romance. Al escuchar sus palabras, Emi palidece, pues no tenía ni idea del desprecio de su suegro.


MÓNICA PLANEA REUNIRSE EN MIAMI CON SU AMANTE
Mónica acepta realizar un trabajo de publicidad para costearse un viaje a Miami, lugar en el que se encuentra Francisco, su amante.
Horas más tarde, Emi le comenta a Alejandro que ha estado con Marcia y que ya lo sabe todo. Asombrado, Álex le promete que, a pesar de que su padre no la quiera, él jamás la abandonará.
Antes de decidirse a marcharse de viaje, Mónica le escribe una carta a Francisco. En ella, la chica le asegura que no volverá a molestarle y que comprende que su loco romance no puede continuar. Y es que lo que Mónica está intentando realmente es que Francisco reaccione y decida luchar por ella.
Lalo y Rocío siguen hablando de sus sentimientos. La chica, profundamente afectada, le confiesa que le ama y le asegura que, si no puede estar con él, tampoco se casará con otro. Apenado, Lalo sufre, pues piensa que ha perdido a una gran amiga.
Mientras tanto, Álex le echa en cara a Marcia el haber hablado con Emi. La chica se defiende de sus acusaciones y le convence de que sólo quiere que él y Emi sean felices, ya que, si hubiera pretendido lo contrario, le habría contado lo que pasó entre ellos la noche de Navidad.


RUDENCIO LE OFRECE UNA SERENATA A ROCÍO
En la casa de Generosa todos se disponen a recibir el nuevo año entre gritos, brindis y bailes. Todos menos Mónica, que, furiosa, no puede dejar de pensar en Francisco. Éste, por su parte, celebra la llegada del Año Nuevo en Miami, en compañía de su familia.
Guiado por la emoción del momento, Rudencio le ofrece una serenata a Rocío, que la escucha disgustada.
Francisco está leyendo la carta de Mónica cuando recibe una llamada de Lima. Debe regresar inmediatamente para solucionar un problema de trabajo. Entonces, Yolanda, comprensiva, accede a preparar las maletas y adelantar su regreso.
Una vez en Lima, Francisco se reúne con Esteban y le confiesa que sigue enamorado de Mónica y que nunca podrá olvidarla.
Paralelamente, Marcia le está proponiendo a Emi celebrar una reunión para ganarse el cariño de Francisco. Emi tiene sus dudas, pero, al final, la malvada Marcia logra convencerla. Y es que la ex novia de Álex lo está preparando todo para que su rival haga el ridículo delante de la familia Aguirre.
Por la tarde, Emi, muy nerviosa, se maquilla y se arregla para causarle buena impresión a su futuro suegro.


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maria_mercedes
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MensajePublicado: 4pm:20' 07/11/2007    Asunto: Responder citando

CAPÍTULO 5

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
Mónica impide que Francisco cene en Navidad con su familia. La joven le convence para que se vayan juntos a un club nocturno. Una vez allí, la pareja se deja llevar por la emoción de la noche y bailan sin cesar hasta que, de repente, Francisco comienza a sentirse agotado. Paralelamente, Josefina sufre un desmayo. Para evitar a Mónica, el padre de Álex se marcha de viaje con su familia. Marcia comienza a tramar un plan para humillar a María Emilia.



A la casa de María Emilia acaba de llegar Marcia. La perversa ex novia de Álex planea humillar a Emi delante de la familia Aguirre. Para ello, fingiendo ser su amiga, se ofrece a aconsejarla sobre la ropa que debe llevar a la cena que esa misma noche se celebrará en su honor. Emi, sonrojada, acepta su ayuda y las dos chicas se marchan precipitadamente de compras. Marcia le propone comprarse un vestido bastante escotado y atrevido, pero Emi prefiere algo más discreto. Sin embargo, al final, Marcia se sale con la suya y Emi se compra el vestido provocativo.


EMI CONFIESA QUE MARCIA LA AYUDÓ A ELEGIR LA ROPA
Cuando llega la noche, Álex se presenta en la casa de su novia para recogerla y acudir juntos a la fiesta. Al verla vestida de forma tan sexy y provocadora, se queda perplejo. Emi, que se ha dado cuenta de su asombro, le asegura que Marcia le recomendó comprarse ese vestido. Entonces, Álex se tranquiliza, pues piensa que Marcia está al tanto de la última moda. Aclaradas las dudas, la pareja parte hacia la fiesta.
Pero, al llegar allí, descubren que los invitados visten de forma elegante y discreta, contrastando con la atrevida imagen de Emi. La chica se siente avergonzada, pues todos los invitados centran su atención en ella. Además, María Emilia teme la reacción de Francisco al verla allí. Sin embargo, éste apenas le dirige la palabra.
Para complicar aún más las cosas, Marcia le acaba de comentar a Emi que los fotógrafos están a punto de llegar, pues ella se ha encargado de avisar a la prensa para que asistan a su presentación en sociedad. Dicha noticia altera aún más a Emi que, nerviosa, no sabe cómo comportarse.
Asustada, la dulce María Emilia intenta prestar atención a todos los invitados de la fiesta, pero cada vez se siente más perdida y fuera de lugar. Sólo cuando se encuentra con Ricardo, un viejo amigo de la infancia, logra esbozar una tímida sonrisa. Sin embargo, la tranquilidad de Emi apenas dura un par de minutos, justo hasta que Marcia, con sus comentarios, la convierten en el hazmerreír de la fiesta. Yolanda, la madre de Álex, se percata de la terrible situación que está viviendo Emi y trata de rescatarla, pero Marcia se anticipa y de nuevo vuelve a dejar en ridículo a la joven.


FRANCISCO NO QUIERE SABER NADA DE Mª EMILIA
Laurita también se apiada de la novia de Álex y la defiende cuando Francisco la critica. Pero ya es tarde, Francisco no quiere volver a saber nada de la joven y así se lo dice a su sobrina y a su esposa.
Desolada, y sumida en un mar de lágrimas, Emi reconoce ante Marcia y Laurita que Álex y ella pertenecen a clases sociales diferentes y que no hay amor que pueda cambiar esa situación. Los comentarios de Emi hieren la sensibilidad de Laurita, que se apiada de la muchacha; en cambio, en Marcia provocan un efecto diferente: la joven, cínica y malvada, sonríe, al tiempo que imagina una nueva reconciliación con Álex.
Paralelamente, Gucho sigue metiéndose en problemas. Y es que el Buitre acaba de darle unas dosis de droga como pago por su último trabajo. Al principio, Gucho duda si tomarlas, pero, después, no puede resistir la tentación y las consume. Lalo se encuentra con él y le llama la atención. Gucho pierde el control de sus nervios y se dirige hacia él amenazándole con una navaja. Lalo reacciona con valentía y le echa en cara al joven su comportamiento. Sus palabras surten efecto y Gucho estalla en lágrimas como un niño arrepentido.
Desesperada, Emi le pide a Álex que la acompañe a su casa. Una vez allí, el joven Aguirre le confiesa a su amada que quiere casarse con ella cuanto antes. Sin embargo, Emi, en lugar de aceptar su proposición, clava sus ojos en su mirada y le dice que no pueden continuar juntos. El rostro de Álex se transforma y, dolido, se niega a aceptar la nueva situación. Es más, Álex le asegura a Emi que tendrán que estar más unidos que nunca para salvar su relación y ambos se funden en un enternecedor abrazo.
Al día siguiente, Francisco discute con Álex. El patriarca de los Aguirre le exige a su hijo que acabe su relación con Emi cuanto antes. Sin embargo, Alejandro no está dispuesto a obedecer las órdenes de su padre y le asegura que se casará con su novia lo antes posible y, entonces, se irá de casa.
Después, Álex visita a Marcia para dejarle claro que no quiere volver a saber nada de ella, porque es una persona despreciable que ha hecho lo posible por humillar a Emi.
Dolida por el rechazo de Álex, Marcia habla con Francisco y le anima a que le ofrezca a Emi dinero para apartarla de Álex. Convencido de que es una buena idea, Francisco prepara una cita con María Emilia.
Paralelamente, Alejandro le está contando a su madre lo que hizo Marcia para humillar a Emi. Ésta se apiada de la novia de su hijo y le jura que le ayudará en todo para salvar su noviazgo.
Por la tarde, Emi acude a la oficina de Francisco. La joven se queda sin habla cuando Aguirre le ofrece una elevada suma de dinero por romper con su hijo. Desolada, Emi llora, mientras le dice a Francisco que jamás aceptará su dinero. Además, le asegura que no le contará nada de lo ocurrido a Álex, pues no quiere que su hijo se avergüence de él.


MÓNICA VUELVE A SEDUCIR A SU EX AMANTE
Más tarde, cuando Mónica se entera de lo ocurrido entre Francisco y su hermana, decide visitar a su ex amante para echarle en cara su vil comportamiento. Nervioso, Francisco lucha para no caer rendido en los brazos de Mónica. Pero la atracción que siente por la chica es tal que, al final, no puede controlarse y la besa apasionadamente.
Mientras, Mercedes, que está enamorada de Miguelón, piensa en la posibilidad de quedarse embarazada para atraparle. Pero, cuando el chófer se entera de sus intenciones, monta en cólera y le deja muy claro que no se casará con ella aunque esté esperando un hijo.
La atracción entre Miguelón y Laurita es cada día más evidente. Esta vez, la pareja sostiene una divertida pelea en la que no faltan las insinuaciones y miradas coquetas por parte de Laurita. Al final, como no podía ser de otra forma, Miguelón cae en sus redes y, apasionado, la toma entre sus brazos y la besa. Sin embargo, la inesperada llegada de Hortensia y Esteban pone fin a la romántica escena. La pareja se separa y Laurita corre a saludar a sus padres que, afortunadamente, no se han percatado de lo que sucede.
Presionado por los ruegos de su esposa, Francisco habla con su hijo y le dice que está dispuesto a aceptar a Emi. Álex, emocionado por el cambio de actitud de su padre, no duda en contarle a Mª Emilia lo sucedido. Es más, el joven Aguirre le propone a su enamorada organizar una cena para que las dos familias se conozcan.
Al anochecer, todos se reúnen en la mansión de los Aguirre y, tras disfrutar de una agradable cena, se disponen a bailar. Yolanda, inocente, anima a su esposo a bailar con Mónica. Francisco, desconcertado, baila torpemente con su joven y astuta amante.
Paralelamente, Laurita se ha quedado en casa para “colarse” en el cuarto de Miguelón. Guiada por el miedo y la curiosidad, la chica camina con paso lento por el pasillo y, nerviosa, entreabre la puerta del cuarto del chófer. Entonces, vislumbra el cuerpo semidesnudo de Miguelón. De repente, éste se percata de la situación y, furioso, le ordena que se marche. Pero Laurita, caprichosa y consentida, ignora sus órdenes y abre de par en par la puerta.


LAURITA SORPRENDE A MIGUELÓN CON CARMEN
Laurita, aterrada, descubre que Miguelón está en la cama con Carmen, una de las sirvientas. Furiosa, la joven huye, mientras Miguelón corre tras ella. Laurita intenta zafarse de sus brazos pero, al final y tras discutir, la pareja se funde en un tórrido beso.
Después, cuando Laurita se queda a solas en su habitación, piensa en la posibilidad de suplicarle a su padre que despida a Miguelón. Al final se convence de que es lo mejor y, decidida, se lo comenta a Esteban. Pero su sorpresa es enorme cuando su padre le dice que Miguelón acaba de renunciar a su puesto.
La inesperada decisión del chófer provoca que Laurita se arrepienta de su comportamiento. Por eso, la joven averigua la dirección de la casa de Miguelón y acude allí dispuesta a pedirle que regrese. Entonces, el chófer se deja convencer por la joven y acude a la casa de Esteban. Tras inventarse una excusa, recupera su trabajo.
Paralelamente, Rubén repara por primera vez en la presencia de Nina. Y es que el diseñador acaba de descubrir que la joven ha modificado uno de los vestidos diseñados por él y quiere saber por qué lo ha hecho. Nerviosa, Nina acude a su despacho y ambos comienzan a exponer sus distintos puntos de vista sobre moda. La reunión se alarga y Rubén le propone a la joven salir a almorzar juntos. Pero Nina, para evitar que Rubén se percate de su cojera, rechaza la invitación.


MARCIA QUEMA A PROPÓSITO UNA REVISTA DE EMI
Marcia sigue empeñada en hacerle la vida imposible a Emi. Por eso vuelve a presentarse en su casa, fingiendo ser su amiga. María Emilia, guiada por su inocencia y bondad, la invita a pasar y ambas charlan sobre temas sin importancia. De pronto, Marcia repara en una vieja revista y le pregunta a Emi por qué la guarda. Ésta le comenta que es una revista muy valiosa, porque le sirve de herramienta de trabajo. Justo en ese momento, alguien llama a la puerta. Se trata de Álex que, muy cariñoso, saluda a su prometida. Cuando Marcia se percata de que la pareja sigue estando unida, arde de celos y, furiosa, quema la valiosa revista de María Emilia. La humilde joven trata de apagar el pequeño fuego, mientras llora angustiada.
Tras el desagradable incidente, Marcia consigue que Alejandro la acompañe a casa. Durante el trayecto, la perversa joven aprovecha para hacerle ver a Alejandro que los Pardo Figueroa están muy interesados en que se celebre su boda con María Emilia, porque, gracias a él, saldrían de la pobreza.
El descaro de Mónica no tiene límites. La joven acaba de presentarse en la casa de Yolanda, para pedirle a la mujer que interceda con Francisco para que le dé un trabajo en Confecciones Yoli.
Laurita y Miguelón se encuentran y el chófer le dice que Mercedes es su novia.
Hortensia habla con Yolanda y le advierte que es extraño que Francisco se preocupe tanto por su imagen, ya que últimamente se ha empeñado en adelgazar. Pero Yolanda, haciendo gala de su ingenuidad, no le da importancia. Por otra parte, la mujer se deja convencer por Mónica y le pide a su marido que contrate a la muchacha como su asistente personal.
Paralelamente, Rubén le cuenta a Alejandro que ha descubierto que una de sus operarias es diseñadora. Obviamente, está hablando de Nina, pero no la nombra porque ignora cómo se llama.
Y, mientras Rubén alaba las cualidades de Nina, alguien ha decidido que la joven cosa los modelos en su casa y no en la fábrica, como estaba haciendo hasta ahora. Cuando Maruja le comunica la noticia a la joven, ésta se queda perpleja y se aterra al pensar que ya no volverá a ver a Rubén.





CAPÍTULO 6

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
Marcia consigue humillar a María Emilia durante la fiesta celebrada en su honor. La joven, avergonzada, intenta romper con Álex. Pero el hijo de Francisco se niega a renunciar a ella y le promete luchar por su amor. Miguelón le deja claro a Mercedes que aún es pronto para hablar de boda. Por otra parte, el chófer comienza a coquetear con Laurita. Yolanda, guiada por su inocencia, le propone a Francisco contratar a Mónica como su secretaria personal.



Rudencio está reunido con Lalo. El hombre está bastante deprimido porque se siente muy solo. Lalo trata de animarle y Rudencio, aprovechando la gran amistad que le une al joven, le confiesa que tiene un hijo que vive en el extranjero y que apenas le ve. Por otra parte, también le comenta que esa misma noche piensa declararle su amor a Rocío. Lalo intenta detenerle, pues está seguro de que Rocío le va a rechazar, pero Rudencio está decidido y nada ni nadie le hará cambiar de opinión.
Paralelamente, Rubén le está recomendando a Álex que tenga cuidado con Marcia, pues la joven hará lo imposible para recuperarle, ya que sigue estando muy enamorada de él.
Justo en ese mismo instante, Marcia se encuentra en la casa de Emi, quien está desesperada porque su jefe se ha negado a pagarle el ejemplar de la revista por haberla quemado. Angustiada, la chica se lo cuenta a Marcia, quien sonríe malvada.
Poco después, Alejandro está reunido con su padre. Mirtha, la secretaria, irrumpe en el despacho para anunciarle a Francisco que ha enviado las flores a la señorita Pardo Figueroa. Intrigado, Álex le pregunta a su padre para quién son esas flores y Francisco, nervioso, le asegura que para María Emilia.
En ese momento, a la casa de los Pardo Figueroa acaba de llegar el polémico ramo. Y como no tiene tarjeta, Mónica da por supuesto que son para ella.
Al atardecer, Rudencio se dispone a declararle su amor a Rocío. La muchacha intenta disimular su rechazo y aguanta con paciencia la cursi declaración de Rudencio. Todos están pendientes de la respuesta de la hija de Generosa. Poco a poco, las sinceras palabras de Rudencio van ablandando el corazón de la joven, que se siente incapaz de rechazar a un hombre tan noble. Incluso se despide de él con un tierno beso en la mejilla.
Álex llega a la casa de Emi y, al ver el ramo, le pregunta si le han gustado las flores. La joven, extrañada, le aclara que ese regalo es de Mónica. Entonces, Alejandro sospecha que su enamorada le engaña.


RUBÉN QUIERE QUE NINA VUELVA A TRABAJAR CON ÉL
Cuando Rubén se entera de que Nina no trabaja en la fábrica, enfurece, pues piensa que la joven es una excelente diseñadora. Entonces, ordena a su secretaria que la localice. Nina recibe una llamada de su antigua empresa y casi se desmaya de la emoción, pues la secretaria le asegura que Rubén la necesita.
Gucho sufre un ataque de ansiedad y le pide dinero a Mónica para comprar droga. En vista de que su hermana se niega a dárselo, la amenaza con contarle a Emi quién es su amante. Mónica, aterrada, le da el dinero. Luego, Gucho busca al Buitre, quien le vende una dosis de droga. Rápidamente, Gucho comienza a sentir sus efectos y, eufórico, anima a Mentepollo a robar un coche.
El nieto de Josefina conduce a toda velocidad intentando esquivar a la policía. De repente, Gucho pierde el control del automóvil y vuelcan. La policía avisa a una ambulancia y Gucho, herido, es trasladado a un hospital. Mientras, Mentepollo, aterrado, trata de zafarse de la policía, y tras un intenso forcejeo logra escapar.
Media hora después, Mentepollo consigue esconderse en el taller. Justo en ese momento, Susanita, su hermana, también llega al negocio familiar, convencida de que allí podrá encontrar a su amado Gucho. Sin embargo, se topa con la tragedia. Su hermano, temblando, le relata lo sucedido y le asegura que Gucho ha muerto. La terrible noticia impacta a Susanita, que sufre un desmayo.
En el hospital, el hermano de Emi se está despertando. Leticia, la enfermera, le cura las heridas mientras le pregunta sus datos para avisar a su familia.
Justo en ese momento, Lalo y la policía ya han encontrado a un asustado Mentepollo. Poco después, Emi, muy preocupada, parte hacia el hospital.


GENEROSA SE NIEGA A CONTARLE LA VERDAD A ÁLEX
Mientras la joven Pardo Figueroa trata de ver a su hermano, que acaba de ser operado de una pierna, Álex pregunta en el barrio dónde está Emi. Pero Generosa se niega a contarle la verdad, porque no quiere que Alejandro se avergüence de la familia de su amiga.
Rubén ha decidido visitar a su novia. Laurita, feliz, le propone disfrutar de una apasionada tarde, ya que sus padres no regresarán a casa hasta el anochecer. Sin embargo, Rubén, prudente, rechaza su proposición.
Poco después, justo cuando Rubén regresa a su trabajo, Hortensia telefonea a su hija y le pide que le comunique al chófer que pase a buscarla. Por este motivo, Laurita se presenta en la habitación de Miguelón. Él está tumbado en la cama, descansando; ella le observa un poco intimidada mientras siente cómo la pasión se va apoderando de su corazón. Poco a poco los dos jóvenes se van acercando y, excitados, comienzan a despojarse de sus ropas hasta caer rendidos por la pasión sobre la cama. Y por primera vez, Miguelón y Laurita hacen el amor.
La pareja, exhausta, descansa tendida en la cama. Justo en ese instante, alguien llama a la puerta del cuarto de Miguelón. Se trata de Estaban, que quiere saber por qué motivo el chófer no ha ido a recoger a su esposa. Por suerte, mientras los dos hombres hablan, Laurita ha conseguido esconderse.
En el hospital se viven escenas de dolor. Gucho acaba de tener una crisis de abstinencia y trata de huir de la clínica. Sin embargo, la experiencia y dulzura de Leticia han conseguido detener al muchacho que pide, desesperado, una dosis de droga.
Paralelamente, los médicos acaban de comunicarle a Emi que su hermano es un adicto a las drogas, por lo que es mejor que permanezca en el hospital hasta que haya superado su adicción. Sin embargo, dicho tratamiento costará muchísimo dinero.
Alejandro logra ver, por fin, a Emi. La nota cansada, triste y esquiva. Alarmado, le pregunta qué le ocurre, pero la joven se niega a contarle la verdad. Álex respeta su silencio, aunque sospecha que su prometida le está traicionando.
Para colmo, Álex no soporta ver sufrir a su madre, y le ha prometido descubrir quién es la amante de Francisco. Por eso, ese mismo día, cuando entra en el despacho de su padre lo primero que hace es preguntarle quién es la mujer que le está haciendo perder la cabeza. Francisco se niega a confesar la verdad, y dicho silencio enfurece a Álex, que no duda en agobiarle con preguntas indiscretas. Al final, Francisco pone fin a la discusión huyendo del interrogatorio de su hijo.


MARUJA VE A MÓNICA Y A FRANCISCO JUNTOS
Mónica ya ha comenzado a trabajar en la oficina de Francisco. Los amantes tratan de ser discretos delante del resto de los compañeros, pero, cuando se quedan solos en el despacho, la pasión les ciega y se dan un apasionado beso. Justo cuando están fundidos en un abrazo aparece Maruja, la secretaria, que los sorprende. Nervioso, Francisco le ordena a la mujer que no comente nada sobre lo que ha visto. Maruja se lo promete, aunque no puede evitar recordarle su condición de hombre casado.
La perversa Marcia le cuenta a Laurita que el hermano de Emi está ingresado en el hospital porque es adicto a las drogas. Además, le comenta la posibilidad de que Emi le pida dinero a Alejandro para salvar a su familia. Laurita se niega a creerlo, pero, por si acaso, le advierte a su primo que es posible que su novia intente sacarle dinero.
La polémica por las flores continúa. Esta vez Álex le ha preguntado a la propia Mónica si el ramo de flores era para ella y ésta, para evitar que descubran que Francisco es su amante, le miente y le dice que eran para Emi. De nuevo, la sospecha de una infidelidad deambula por el corazón de Álex.
Entretanto, Emi acaba de recibir la primera factura del hospital y, alarmada, comprueba que su importe es muy elevado.
Más tarde, la pareja vuelve a encontrarse, pero esta vez ambos harán lo posible para no discutir. Poco a poco la tensión va dejando paso al amor que embriaga sus corazones y, al final, Emi y Álex terminan dándose un beso. Entonces, Emi aprovecha la situación para pedir a Álex una elevada suma de dinero. Él la mira azorado mientras la joven, que se siente avergonzada, le suplica que no le pregunte para qué lo necesita.
En el hospital, Leticia y Gucho se están haciendo amigos. La enfermera siempre que tiene un momento aprovecha para visitar al chico. Sus encuentros son tan breves como reconfortantes para Gucho. Justo cuando los dos jóvenes están hablando de temas personales aparece Susanita, que no duda en llenarle de besos y caricias.
Leticia abandona discretamente la habitación y el destino provoca un encuentro inesperado. Leticia distingue la figura de Esteban, su padre, quien la mira absorto, pero no puede decirle nada porque su hija legítima le acompaña. Y es que Esteban y Laurita han ido al hospital para visitar a Inés, su criada, que acaba de ser operada de la vista.
El encuentro con Leticia no ha dejado indiferente a Esteban. Es más, el hombre, atormentado, busca por el hospital a Leticia. Cuando la encuentra a solas la somete a un intenso interrogatorio, porque añora saber de su vida. La enfermera le responde educadamente, pero le deja claro que no necesita su ayuda.
Laurita recibe más tarde la visita de Rubén. La chica intenta mostrarse serena, pero le es imposible. Está nerviosa y no puede dejar de pensar en Miguelón, que justo en ese momento está con Mercedes. Rubén se percata de la extraña actitud de su prometida e, intrigado, le pregunta qué le ocurre. Laurita disimula y le asegura que se siente un poco resfriada. Además, la joven le pide que pospongan la boda, ya que su familia está pasando por un mal momento.


EMI LE SUPLICA A JOSÉ QUE NO DENUNCIE A GUCHO
Emi, gracias a Lalo, ha conseguido averiguar dónde vive el dueño del coche que robó su hermano, y decide visitarle para suplicarle que no demande a Gucho. Cuando éste abre la puerta, Emi, sonrojada, descubre que es un hombre guapísimo y, tímida, le pregunta qué puede hacer para que no denuncie a su hermano. Por el gesto de su rostro Emi sospecha que el hombre piensa que ella se está insinuando y no duda en aclararle el malentendido. Éste, entonces, le asegura que de todos modos denunciará a Gucho. Emi llora angustiada ante un perplejo José Velarde que, arrepentido, le promete a Emi que se lo pensará mejor.
María Emilia abandona la casa algo más tranquila y esperanzada. La noble joven cruza la calle sin percatarse de que Alejandro la está espiando. Furioso, sale de su coche y, tras saludarla con frialdad, le pregunta qué hacía en esa casa. Emi no le responde y, nerviosa, le pide que esté tranquilo, porque ella le quiere y siempre le querrá mucho.
Al día siguiente, Miguelón le cuenta a Lalo la experiencia amorosa que ha compartido con Laurita. Mientras tanto, la hija de Esteban siente terribles celos al pensar que el chófer está saliendo con otra mujer. Por eso, cuando se encuentra cara a cara con él le pregunta, furiosa, si pasó la noche con otra. Éste, con una serenidad pasmosa, le responde que sí y Laurita, herida, le da una sonora bofetada.
Mónica, que sabe que su hermana y Álex quieren comprarse una casa, siente el aguijón de la envidia y le suplica a Francisco que le compre un modesto pisito. Éste, aunque no está muy convencido, acepta.
Poco después, la atrevida Pardo Figueroa recibe una llamada telefónica muy inquietante. Se trata de Yolanda, que desea mantener una seria conversación con ella. Mónica, alterada, se dirige a la mansión para ver a la esposa de su amante. Yolanda la invita a pasar al salón y le pregunta qué quiere tomar. Después, mientras saborean un delicioso café, Yolanda, inocente, le comenta a Mónica que ha descubierto que su esposo tiene una amante y, entre lágrimas, le suplica que descubra de quién se trata. La hermana de Emi, sorprendida por la ingenuidad de la mujer, disfruta con la situación y le promete ayudarla en todo lo que le sea posible.
Laurita y Miguelón continúan discutiendo en el cuarto del chófer. Carmen, una de las criadas, se percata de que la pareja se trae algo entre manos y, dispuesta a dejarles al descubierto, le dice a Inés dónde se encuentra su querida Laurita.
Miguelón y Laurita, que al final han acabado haciendo el amor, dan rienda suelta a su imaginación y comienzan a charlar sobre cómo será su futuro. En ese preciso instante aparece Inés, que se queda de piedra al comprobar que están juntos en la cama. Con mucha discreción, Miguelón abandona el cuarto y Laurita aprovecha para confesarle sus problemas amorosos a Inés. Ésta, escandalizada, le dice que tendrá que contárselo todo a sus padres.


RUBÉN COMIENZA A PINTAR EL RETRATO DE NINA
Mientras tanto, en la oficina, Rubén decide pintar un cuadro y, sin ser consciente, comienza a trazar el retrato de Nina.
La rebeldía e inmadurez de Gucho le están causando serios problemas a Emi. La chica está muy deprimida y no puede dejar de pensar en cómo pagará todas las facturas del hospital.
Cuando el doctor Masselli se entera de que la chica apenas tiene dinero para comer, no duda en hablar con ella y tranquilizarla. Emi agradece el interés y la comprensión del doctor y, angustiada, le promete que pagará las facturas cuanto antes. Luego, cuando abandona el despacho del bondadoso médico, Emi se encuentra casualmente con Ricardo, su gran amigo de la infancia. Éste, emocionado, le pide su dirección para ir a visitarla algún día.
Paralelamente, Álex sigue torturándose con la posibilidad de que Emi esté viviendo una aventura con otro hombre. Rubén intenta tranquilizarle y le recomienda no ser tan alarmista. Sin embargo, por la tarde, cuando Álex acude a la casa de su novia, la malvada Mónica le dice que su hermana no está y entre bromas, esta vez poco oportunas, le comenta que tal vez esté con otro enamorado.





CAPÍTULO 7

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
Tras consumir droga, Gucho se siente eufórico y anima a Mentepollo a robar un coche. El hermano de Emi conduce a gran velocidad, intentando huir de la policía. De repente, pierde el control del vehículo y sufren un aparatoso accidente. Por otro lado, Miguelón y Laurita hacen el amor por primera vez y la joven le pide a Rubén que retrasen la fecha de su boda. Además, la inocente Yolanda le pide a Mónica que investigue quién es la amante de su esposo.



Lalo está en su cuarto, ordenando sus libros. De pronto, alguien llama a su puerta con delicadeza. Se trata de Rocío. Con la mirada encendida por la pasión, la chica comienza a provocarle hasta que Lalo no puede controlar sus deseos y la besa con pasión. Sin embargo, unos segundos después, la razón se impone sobre los sentimientos y Lalo le suplica que se vaya.


LETICIA,LA ENFERMERA, SE SINCERA CON GUCHO
Mientras tanto, no muy lejos de allí, Rudencio sueña con su amada Rocío. El hombre se imagina que la joven cae rendida entre sus brazos y acepta convertirse en su esposa.
En el hospital, Gucho sigue recuperándose. Como cada mañana, Leticia acude a visitarle y ambos entablan una reveladora conversación. La dulce enfermera se sincera con el chico y le cuenta que está sola en el mundo y que no tiene más familia que los enfermos del hospital. Las palabras de Leticia conmueven a Gucho, que comienza a sentirse atraído por la joven.
El tiempo pasa deprisa y, aunque Laurita decidió retrasar la fecha de la boda, lo cierto es que el evento está a punto de celebrarse y la joven no se atreve a decirle a su novio que vuelvan a posponer el enlace. Atormentada, intenta evitar estar a solas con su prometido, ya que, cada vez que le mira a los ojos, recuerda los momentos tan intensos que ha compartido con Miguelón. Por su parte, Rubén, aunque nota el distanciamiento de su amada, piensa que todo se debe a que está ocupada con los preparativos de la boda.
Llega el día más romántico del año: el de los enamorados, y Laurita y Rubén planean festejar dicha fiesta en compañía de Álex y Emi. Leticia, a su vez, le regala un libro a Gucho y éste le entrega una rosa. Dicho detalle conmueve a la enfermera.
En esta ocasión, Francisco tiene que hacer dos regalos. Uno para su esposa y una preciosa pulsera para su amante. Mónica le llena de besos como señal de agradecimiento, pero su gesto cambia cuando Francisco le dice que no podrán cenar juntos esa noche. La joven, disgustada, adopta una actitud de víctima, pero el padre de Alejandro esta vez se mantiene firme en sus propósitos.
Al anochecer, Laurita, Rubén y Álex acuden a la casa de Generosa para buscar a Emi. La tensión flota en el ambiente, ya que Laurita sorprende a Miguelón con Mercedes y el chófer ve a su amante en compañía de su prometido. Para colmo, Nina, que ama en silencio a Rubén, sufre al verle con su novia.


GENEROSA BENDICE A SU HIJA Y A RUDENCIO
Paralelamente, Rudencio le acaba de entregar a Rocío su regalo por el día de San Valentín. La muchacha abre con delicadeza la cajita y descubre un precioso anillo de compromiso. Con cierto temblor, Rudencio le coloca la joya, mientras le pide a Generosa la mano de su hija. Ésta, emocionada, les bendice por su próxima unión.
Sin embargo, cuando Rocío y Rudencio se quedan a solas, la muchacha le confiesa que no puede casarse con él, porque ama a otro hombre. Rudencio, decepcionado, le suplica que medite su decisión, ya que, con el tiempo, está seguro de que aprenderá a amarle. Pero Rocío no quiere seguir dándole falsas esperanzas y le rechaza.
Poco después, Rudencio se sincera con Lalo y le asegura que le encantaría saber quién es el perverso hombre que le robó el corazón de su amada. Lalo no puede evitar sentirse culpable.
Durante la celebración de la fiesta de los enamorados, Laurita se enfada con Rubén, porque éste ya ha encargado las invitaciones de boda sin contar con su permiso. Furiosa, la joven se marcha de la discoteca dejando a todos preocupados. Luego, cuando regresa a su casa, acude a la habitación de Miguelón y ambos sostienen una acalorada discusión. El chófer, incluso, llega a maltratar a la muchacha. Pese a todo, la pareja, que pasa con facilidad del odio a la pasión, termina haciendo el amor.


INÉS DECUBRE QUE EL CHÓFER MALTRATA A LAURITA
Al día siguiente, Inés sorprende a Laurita, que lleva gafas oscuras para evitar que vean las señales de la pelea con Miguelón. Enfadada, la veterana sirvienta le echa en cara el estar viviendo una aventura con el chófer. Además, Inés está a punto de sufrir un infarto, al saber que Miguelón ha maltratado a la joven.
Mónica comunica a sus familiares que ha encontrado el piso de sus sueños y Gucho, cuando se queda a solas con Emi, le dice que el día que salga del hospital le revelará quién es el amante de su hermana.
Laurita, fuera de sí, habla con Mercedes y le cuenta que ella y Miguelón son amantes. Justo en ese momento aparece el chófer, y la hija de Esteban le obliga a eligir entre ella y Mercedes. Fuera de sí, Miguelón acompaña a Laurita a su coche y le grita que sea la última vez que se mete en su vida, pues él puede hacer lo que le dé la gana.
Rubén le encarga a Nina diseñar el vestido de novia de Laurita. La chica se siente incómoda, no sólo porque ama a Rubén, sino porque sabe que Laurita le está siendo infiel con su hermano. A pesar de todo, Nina acepta el encargo.
La ambición de Mónica no tiene límites. La joven, ahora que ya ha conseguido que Francisco le compre un apartamento, le ordena a su amante que se divorcie de Yolanda para poder casarse cuanto antes. Las palabras de Mónica dejan perplejo a Francisco, ya que no esperaba esa reacción de la joven.
Poco después, el patriarca de los Aguirre le dice a Álex que no piensa romper con su amante, ya que le llena de felicidad y le hace sentirse mucho más joven y dinámico.
Susanita, la hermana de Mentepollo, le confiesa a su amiga Juanita que cree que puede estar embarazada. También le asegura que tendrá ese hijo, pues sabe que Gucho se casará con ella y juntos formarán un hogar. Sin embargo, Susanita se equivoca. En esos mismos instantes, Gucho le está confesando a Leticia que su relación con Susanita no tiene ningún futuro.
Mónica, harta del interrogatorio al que le somete su hermana, estalla y le grita que está saliendo con un hombre mayor que ella y que es millonario. Incluso le confiesa que él ha sido quien le ha pagado el apartamento y la persona que le regala tantos vestidos y joyas carísimas. Emi, enfadada, le ordena que rompa con ese hombre, pero Mónica, orgullosa, le exige que no se meta en su vida.
A la casa de los Aguirre acaba de llegar Esteban, quien, junto a Gabi e Inés, presencia una seria discusión entre Yolanda y Francisco. Esta vez las cosas van demasiado lejos y Francisco termina pidiéndole el divorcio a su esposa. Yolanda le suplica a su marido que no la deje, pero él no piensa dar su brazo a torcer.


ESTEBAN CONSUELA A LA DESDICHADA YOLANDA
En vista de que la situación ya no tiene arreglo, Yolanda, armándose de valor, le pregunta quién esa mujer que le ha robado su amor. Pero Francisco se marcha sin decirle nada. Entonces, la pequeña Gabi llora desconsolada, mientras Inés trata de calmarla. Esteban, a su vez, hace lo mismo con Yolanda, que se siente destrozada.
Miguelón ha ido a recoger el vestido de novia de Laurita. Preocupado, el joven clava sus ojos en los de la futura esposa de Rubén y, dolido, trata de averiguar cuál es la decisión final de su amante. Pero Laurita no tiene fuerzas para decirle la verdad y, angustiada, le pide que la deje sola en su cuarto.
Ese mismo día, Emi le ordena a Mónica que le presente a su novio, pero ésta le dice que eso no es posible, ya que él es un hombre casado. Emi se aterra al saber que su hermana está destrozando una familia y, furiosa, le pide que recapacite.
Mientras tanto, Laurita, aprovechando la situación de sus tíos, suplica a sus padres que suspendan la boda, pero ellos se niegan, porque las invitaciones ya están enviadas.
La pequeña Gabi no está dispuesta a consentir que su padre se marche de casa. Por eso, decide acudir a la empresa de Francisco para hablar seriamente con él. Una vez allí, la recibe Mónica. La niña, inocente como pocas, le cuenta que su papá se ha ido de casa y que ella le va a pedir que regrese. Entonces, la perversa joven aprovecha para aconsejarle a la niña que deje las cosas como están, ya que su papá ya no está enamorado de Yolanda. Furiosa, Gabi le grita que eso no es cierto. Justo en ese preciso instante aparece Francisco, quien le pide a Mónica que le permita quedarse a solas con su hija.
Las súplicas y las lágrimas de Gabi ablandan el corazón de Francisco. Sin embargo, el hombre está decidido a no regresar a su casa.
Al anochecer, Laurita visita a Miguelón en su cuarto y le pide que hagan el amor como señal de despedida, pues al día siguiente tendrá lugar su boda con Rubén. Mientras el chófer y la hija de Esteban dan rienda suelta a su pasión, Mercedes acaba de llegar a la mansión.
Fuera de sí, la joven le suplica a Inés que la deje ver al chófer, pues necesita hablar urgentemente con él. Al final, la sirvienta accede y la conduce hasta el cuarto de Miguelón. La joven abre la puerta, ignorando la comprometida escena que está a punto de presenciar. Y es que Mercedes sorprende a Miguelón y Laurita juntos en la cama. Gritos, golpes, amenazas... La casa de los Briseño se convierte en un campo de batalla, hasta que Inés logra sacar de la mansión a Mercedes. Luego, Miguelón habla con ella y, para tranquilizarla, le promete que su relación con Laurita ya ha terminado.
Al día siguiente, todo está preparado para la boda de Rubén y Laurita. Nina llega puntual a la mansión de los Briseño para vestir a la novia. La tensión y la seriedad flotan en el ambiente.
La noble Nina tiene que contener las lágrimas, porque no puede olvidar que esa mujer se va a convertir en la esposa de su amado Rubén. Laurita, por su parte, tampoco puede apartar de su mente a Miguelón.
Justo cuando la novia se está mirando en el espejo, aparece el chófer que, guiado por las alas del amor, le pide a Laurita que huya con él. La joven acepta encantada, sin pensar en el daño que va a hacer a Rubén.
Paralelamente, los invitados se agolpan en la entrada de la iglesia. Rubén consulta nervioso el reloj, mientras Hortensia le tranquiliza. Leticia, que acaba de llegar al evento, se esconde entre todos los invitados, pues quiere pasar desapercibida.
Mientras, en la mansión de los Briseño, Esteban ha encontrado el vestido de su hija tirado en la cama. Alterado, le pregunta a Nina qué ha ocurrido, pero ésta no se atreve a contárselo. Atormentado, Esteban recorre todos rincones de la casa con la esperanza de encontrar a su hija.
De repente suena el teléfono. Es Alejandro, que quiere saber qué está pasando. Entonces, Esteban le comunica que su hija ha desaparecido y que hay que suspender la boda. Hortensia, al saberlo, sufre un desmayo.
Mientras los amantes disfrutan de su amor, Rubén está destrozado y Mercedes, enloquecida.
Poco a poco, y gracias a los cuidados de Leticia, Hortensia recupera el conocimiento y, alterada, le pide a Marcia que la ayude a despedir a todos los invitados. Las dos mujeres están más preocupadas por quedar bien con los asistentes al enlace, que por saber qué le ha pasado Laurita.
Ya en casa, la desolación embarga a los Briseño, que temen que le haya pasado algo terrible a Laurita. Pero nada más lejos de la realidad. En plena madrugada, la joven regresa a casa. Rubén la mira en silencio, mientras Hortensia grita enloquecida. Al final, Laurita le pide disculpas a su prometido y le confiesa que tuvo sus motivos para marcharse, aunque no le revela cuáles.


LAURITA LE REGALA SU VESTIDO DE NOVIA A EMI
Al día siguiente, Laurita empaqueta su vestido de novia y se lo entrega a Álex para que se lo regale a Emi. Marcia irrumpe como un torbellino en su habitación y, furiosa, le exige a la joven una explicación.
Entretanto, Generosa tiene que llevar un pedido a un apartamento, que, por casualidades de la vida, está en la misma dirección que la nueva casa de Mónica. La mujer, ajena a lo que está a punto de presenciar, acude a dicha dirección y, de repente, ve salir del portal a Mónica, acompañada de un hombre bastante mayor que ella.
Luego, cuando Generosa se encuentra con la joven, la amenaza con decirle a Emi dónde se reúne con su amante. Pero a Mónica ya nada le importa, está dispuesta a vivir la vida a su manera y no permitirá que nadie entorpezca sus planes.
Marcia, a su vez, visita a su hermano y le asegura que Laurita le ha dejado porque está con otro hombre. Pero, a pesar del daño que le ha hecho su novia, Rubén se niega a pensar que Laurita le haya sido infiel.


GUCHO, POR FIN, ES DADO DE ALTA
Paralelamente, Mentepollo acaba de llegar al hospital para ver a Gucho, que está a punto de ser dado de alta. Emocionado, Mentepollo le confiesa a su amigo que su hermana se pondrá muy contenta al verle. Pero Gucho se deprime, pues es consciente de que sus sentimientos hacia Susanita han cambiado mucho.
Mientras tanto, la chica, que se ha realizado las pruebas del embarazo, descubre que está esperando un hijo. Aterrada, la hermana de Mentepollo se lo dice a Juanita y ésta insiste en que los resultados son correctos: está embarazada. Susanita sufre, pues tiene miedo de que Gucho la abandone.
Horas más tarde, Emi recibe encantada a su hermano Gucho, que, por fin, ha salido del hospital. Tras llenarle de besos y acomodarle en su habitación, Emi le deja en compañía de Generosa. La mujer aprovecha que todo el mundo se ha ido de la casa para sincerarse con Gucho y hablar sobre Mónica. Entonces, el chico, apenado, le confirma que el amante de su hermana es Francisco Aguirre, el padre de Álex. Preocupados, Gucho y Generosa acuerdan decirle la verdad a la desdichada María Emilia.





CAPÍTULO 8

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
Rocío le dice a Rudencio que no puede casarse con él, porque ama a otro hombre. Mientras tanto, Mónica consigue que su amante le compre el piso de sus sueños. Además, el patriarca de los Aguirre opta por irse a vivir con ella y abandonar a su familia. Mercedes sorprende juntos a su novio y a Laurita. Días más tarde, la hija de Esteban deja plantado a Rubén ante el altar y se escapa con el atractivo chófer. Gucho es dado de alta en el hospital.



Desde su salida del hospital, Gucho no ha dejado de pensar en Leticia. La guapa y amable enfermera ha calado muy hondo en su corazón, y esto ha provocado que sus sentimientos hacia Susanita hayan cambiado radicalmente. Paralelamente, Juanita está intentado tranquilizar a su gran amiga, Susanita, que no ve el momento de contarle a su novio que está embarazada.


NINA INTENTA CONSOLAR AL DESDICHADO RUBÉN
Nina no soporta ver sufrir a Rubén. El chico no consigue reponerse del abandono de Laurita y se pasa el día decaído y meditabundo. Sin embargo, las largas conversaciones con la buena de Nina van actuando como un bálsamo para Rubén, que, poco a poco, recupera su sentido del humor.
Mientras tanto, Laurita se está sincerando con su nana, Inés. La mujer no puede evitar escandalizarse cada vez que escucha a la joven decir que está locamente enamorada de Miguelón. Éste, por su parte, se debate entre la ardiente pasión que siente por la hija de su jefe, y el amor tranquilo y sereno que le ofrece su novia, Mercedes. Sin embargo, a pesar de sus dudas, y haciendo gala de su fama de donjuán, el chófer no duda en coquetear con Carmen, una de las sirvientas.


GENEROSA LE CUENTA A EMI TODA LA VERDAD
Marcia le entrega a Alejandro un papel con la dirección del apartamento en el que Francisco se reúne con su amante. El joven Aguirre decide que esa misma noche descubrirá quién es la mujer que ha arruinado la vida de su familia.
Generosa es consciente de que a veces las verdades duelen, pero sabe que el ocultar una información puede herir mucho más. Por eso, decide comunicarle a Emi que la amante de Francisco es su propia hermana. Dicha noticia desconcierta a la joven y la sume en un terrible estado de desesperación. Unas horas después, cuando Emi se encuentra cara a cara con su hermana, discute acaloradamente con ella y la hace responsable del sufrimiento de una familia. Pero sus acusaciones parecen no molestar a Mónica, que, muy digna, defiende su amor por Francisco.
Entonces, Emi opta por hablar personalmente con el propio Francisco. Unos minutos después, la joven se presenta en el apartamento del padre de su novio y, furiosa, le exige que no deje su hogar y que abandone a su hermana. Pero Francisco, que ha bebido unas copas de más, no atiende a razones. Furioso, empuja a Emi, quien cae sobre la cama. Justo en ese momento, alguien llama a la puerta. Francisco, en cuyo gesto se refleja la tensión, abre y se queda de piedra al ver a su hijo.


ALEJANDRO,FURIOSO, SE ENFRENTA A SU PADRE
Alejandro le dirige una fría mirada, mientras sus ojos recorren todo el apartamento con la esperanza de descubrir a la amante de su padre. De repente, ve a Emi tirada en la cama de Francisco. Su rostro se transforma y enrojece por el odio. Fuera de sí, agarra por los hombros a su padre y le pregunta qué es lo que está ocurriendo. Pero Francisco no está dispuesto a responderle y se marcha.
La tensión flota en el ambiente. A Emi le tiemblan las piernas y las lágrimas recorren su bello rostro, mientras en su corazón se clavan los reproches de Alejandro, quien la acusa de ser la amante de Francisco.
Paralelamente, en la mansión de los Aguirre, también se están viviendo momentos de angustia. Yolanda, que no puede soportar el abandono de su esposo, se ha tomado una frasco de pastillas y la pequeña Gabi, aterrorizada, está intentando reanimarla. Desesperada, la niña telefonea a sus tíos, Hortensia y Esteban, y les pone al corriente de lo sucedido. Unas horas después, Yolanda es ingresada en el hospital y los médicos comunican a la familia que la mujer está en coma.
A su vez, Marcia, guiada por las alas de la curiosidad, se ha desplazado hasta el apartamento de Francisco. Una vez allí, escucha tras la puerta los gritos de Emi y Alejandro. Asombrada, se da cuenta de que Álex piensa que su novia es la amante de su padre. Dicha confusión alegra a la joven, que ahora tiene claro que Alejandro cancelará su boda con Emi. Entonces, decide contarle a Mónica lo que ocurre.
Mientras tanto, Emi intenta defenderse de las acusaciones y le dice a su novio que Mónica es la verdadera amante de Francisco, pero ya es demasiado tarde. Álex no la cree.
Al atardecer, Alejandro habla con Mónica y le pregunta si ella es la amante de Francisco. Pero ésta, malvada como pocas, se lo niega rotundamente. Es todo lo que Aguirre necesitaba para odiar definitivamente a Emi. Por eso, cuando se cruza con ella en mitad de la calle, la desprecia e, incluso, la golpea. Los gritos y las amenazas llegan a oídos de Lalo, que sale a la calle a defender a su amiga.
Poco después, Emi discute con su hermana Mónica y ésta le asegura que no se arrepiente de todo el daño que le ha hecho. Desesperada, Emi le da una bofetada a su hermana, pero Mónica le grita que, aunque la pegue, no cambiarán las cosas.
Para colmo, Alejandro, que acaba de llegar a su casa, descubre que su madre está internada en el hospital. Con la desesperación escrita en su rostro, se dirige hacia la clínica. Una vez allí, habla con su madre, que ya ha salido del coma, y le confiesa que Emi es la amante de Francisco. La mujer no lo puede creer y siente cómo su alma se rompe en mil pedazos.


ÁLEX SE DIVIERTE EN COMPAÑÍA DE SU EX NOVIA
Al anochecer, Marcia aprovecha el abatimiento de Álex para intentar seducirle. Coqueta y provocadora, le propone salir juntos a cenar y disfrutar de la noche. Al final, Álex acepta.
Esa misma noche, Lalo intenta consolar a la desdichada María Emilia. Rocío, que se percata de la situación, aprovecha cuando Lalo se queda solo para echarle en cara su comportamiento con Emi. Ambos se enzarzan en una acalorada discusión, pero, al final, terminan dejándose arrastrar por la pasión y se besan. Justo en ese momento, Generosa entra en la habitación, sorprendiéndoles. Desconcertada, le ordena a Lalo que abandone inmediatamente su casa, mientras Rocío intenta explicarle sus sentimientos. Pero Generosa no atiende a razones, está convencida de que Lalo, a quien ella considera como su hijo, ha cometido incesto.
Lo ocurrido entre Lalo y Rocío llega a oídos de Rudencio. El hombre se dirige al bar de Estela, porque sabe que allí puede encontrar al joven. Cuando Estela le ve entrar, llama por teléfono a Generosa, pues teme que los dos hombres se enzarcen en una pelea. Pero nada más lejos de la realidad. Rudencio, muy sereno, le pregunta a Lalo qué relación le une con Rocío y el chico le cuenta la verdad. Las sinceras palabras de Lalo salen atropelladamente de su boca, mientras las lágrimas recorren su rostro. Rudencio le consuela emocionado y le da el cariño del padre que nunca tuvo. Al final, es el propio Rudencio quien habla con Generosa y le pide que no sea injusta, porque los chicos se aman y nadie tiene derecho a separarlos.


MÓNICA SE MARCHA A MIAMI CON FRANCISCO
Mónica está feliz, pues se marcha de viaje con Francisco. La pareja disfrutará de unos días de descanso en Miami.
Rocío está desolada e intenta por todos los medios hablar con su madre, para que comprenda cuáles son sus verdaderos sentimientos. La muchacha le explica que su relación con Lalo no tiene nada de malo, ya que ellos no son hermanos, a pesar de que han vivido bajo el mismo techo. Finalmente, y a pesar de que le cuesta entender a su hija, Generosa le pide perdón y le asegura sentirse culpable por no haber sido capaz de darse cuenta de sus sentimientos.
Paralelamente, María Emilia decide acudir a la mansión de los Aguirre, para hablar personalmente con Yolanda e informarle de que Mónica es la verdadera amante de Francisco. Sin embargo, Marcia se interpone en su camino y la saca prácticamente a trompicones de la casa. La obliga a subirse en su coche y, fingiendo que no sabe nada, le pide que le cuente toda la verdad a ella. Pero Emi, furiosa, le dice que no tiene nada que contarla, ya que ella ya lo sabía con antelación. Marcia trata de disimular su turbación y anima a Emi a que siga revelándole todos los datos.
Laurita, por su parte, se siente la mujer más feliz del mundo, pues Hortensia, que ignora la relación de su hija y Miguelón, ordena al chófer que no se separe de la joven, pues quiere tenerla vigilada durante todas las horas del día.
Mientras Francisco se divierte con su amante en Miami, Yolanda, que ha sido dada de alta en el hospital, recibe la visita de su abogado. Cuando la pequeña Gabi se percata de la presencia del hombre, estalla en llanto, porque no quiere asumir que sus padres se vayan a divorciar. Yolanda intenta tranquilizarla, aunque en el fondo ella está tan destrozada y abatida como su pequeña hija.
Generosa, mucho más tranquila, le dice a Rocío que está dispuesta a consentir su romance con Lalo. Sin embargo, la joven le aclara que Lalo no la ama, pues él sigue enamorado de María Emilia, y que por ese motivo se irá lejos del país. Generosa trata de que su hija cambie de decisión, pero Rocío se mantiene firme y le pide que no le cuente a Emi los motivos de su marcha. Y es que Rocío pretende desaparecer, para facilitar un acercamiento entre Lalo y Emi.
En Miami, Francisco sufre al comprobar que su amante despierta muchas pasiones entre los hombres. Mónica, que es consciente de su atractivo, no duda en coquetear con una apuesto joven, que se llama Luis Alberto, y que se ofrece a mostrarle toda la ciudad.


YOLANDA SE NIEGA A FIRMAR LOS PAPELES DEL DIVORCIO
Alejandro habla con su madre y la anima a firmar los papeles del divorcio cuanto antes. Sin embargo, Yolanda no está decidida, pues aún conserva la esperanza de que su marido se arrepienta y vuelva con ella.
Josefina está dispuesta a defender a su nieta Mónica a capa y espada. Por eso, no duda en dejarle claro a Emi que, cuando su hermana se case con Francisco, se irá a vivir con ella. Dichas palabras desgarran el corazón de la joven, que tanto ha hecho por su abuela.
Al día siguiente, Rocío se despide de Lalo. La tristeza y desolación embarga a los jóvenes. Lalo, armándose de valor, le suplica a su amiga que se quede, pero Rocío, que se muestra serena, no está dispuesta a dar marcha atrás en sus planes.
Paralelamente, en Miami, Francisco coincide en el restaurante con el doctor Suárez. Éste se niega a saludar a Mónica, ya que siente un gran cariño por Yolanda y no le parece ético lo que ha hecho con ella. Cuando Mónica se entera de los comentarios del doctor, enfurece y le echa en cara a Francisco no haberla defendido. La pareja se enzarza en una acalorada discusión, y al final Mónica opta por salir sola a recorrer la ciudad.
Durante su paseo se encuentra con Luis Alberto y acepta su compañía. Al principio, Mónica rechaza las insinuaciones del atractivo joven, pero después se deja llevar por la pasión y se funden en un tórrido beso.
Cuando Mónica regresa, a altas horas de la madrugada, descubre que Francisco está haciendo las maletas porque tiene que regresar a Lima. Mimosa, le suplica que se queden un par de días más, pero Francisco, serio y desafiante, le dice que tienen que marcharse inmediatamente. La tensión se palpa durante el trayecto de Miami a Lima. Y es que, por primera vez, Francisco se cuestiona si merece la pena abandonar a su familia por vivir una alocada aventurar. La astuta Mónica pronto se da cuenta de que tiene que cambiar de actitud, ya que corre el riesgo de que Francisco decida abandonarla. Por eso, le llena de besos y caricias y le promete que siempre, y pase lo que pase, estará a su lado apoyándole en todo.
Lalo se encuentra con Alejandro por casualidad y ambos vuelven a discutir por Emi. El hijo adoptivo de Generosa intenta convencer al joven Aguirre de que María Emilia es inocente, ya que la verdadera amante de Francisco es Mónica.
Las acusaciones de Lalo siembran la duda en el corazón de Álex. Por eso, cuando se topa con su padre, que ha regresado, le pregunta si es cierto que tiene un idilio con Emi. Francisco, aleccionado por Mónica, no tiene valor para desmentirlo y confirma, con su silencio, su relación con Emi.


ÁLEX AHOGA SUS PENAS EN EL ALCOHOL
Álex, que está destrozado, se dirige a un bar con la intención de ahogar sus penas en el alcohol. El joven Aguirre bebe sin cesar, mientras por su mente se pasean uno a uno todos los gratos momentos que ha compartido con Emi. Pero, junto a estas románticas imágenes, también aparece el aterrador momento en el que descubrió a su amada en el apartamento de su padre. Los celos y el dolor se apoderan de Alejandro.
Emi derrama lágrimas amargas, al tiempo que se pregunta por qué tiene que sufrir tanto. La muchacha se desespera, intentanto buscar una explicación a lo sucedido y desea con todas sus fuerzas que Alejandro regrese. Justo cuando termina de formular dicho deseo, alguien llama a la puerta. Es Álex.


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maria_mercedes
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MensajePublicado: 4pm:24' 07/11/2007    Asunto: Responder citando

CAPÍTULO 9

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
Emi descubre que Mónica es la amante de Francisco. Enfadada, decide visitar al patriarca de los Aguirre y exigirle que regrese a su hogar y abandone a su hermana. Pero Francisco, que ha bebido unas copas de más, discute acaloradamente con Emi e incluso la empuja con tal fuerza, que la joven cae sobre la cama. En ese momento aparece Alejandro que, fuera de sí, piensa que Emi es la amante de su padre. Rocío, por su parte, se marcha del país.



Emi siente que su corazón está a punto de estallar. No lo puede creer, Álex está ahí, junto a su puerta, esperándola. En cuestión de segundos decenas de preguntas se agolpan en su mente: ¿Estará arrepentido? ¿Querrá reconciliarse con ella? ¿Podrán ser felices por fin? Sin embargo, la chica está en un gran error y unos minutos después Alejandro se encargará de demostrárselo.
En los ojos del joven Aguirre se refleja la ira que corroe su alma y su rostro, desencajado, es un espejo de sus intenciones. Ha bebido demasiado y no es consciente del delito que está a punto de cometer y que arruinará la vida de Emi.


ALEJANDRO INSULTA SIN PIEDAD A MARÍA EMILIA
María Emilia, emocionada, invita a pasar a Alejandro, que está fuera de sí. Los insultos y las amenazas salen de su boca atropelladamente y la dulce muchacha no entiende nada. Le pide que se tranquilice, pero Álex la obliga a entrar en su cuarto y la empuja con tanta fuerza que Emi cae sobre la cama. Enloquecido, Álex le ordena que le demuestre que es virgen, necesita una prueba y sólo podrá conseguirla obligándola a hacer el amor. Con el rostro cubierto de lágrimas y asustada, Emi obedece las órdenes de Álex, quien, excitado por el odio y la pasión, la hace suya a la fuerza. Tras violarla, Alejandro comprueba que ha cometido el peor error de su vida, se ha comportado como un animal y se desprecia por ello. Su orgullo y su dolor le han cegado y le han impedido ver la verdad, una verdad que Emi le había repetido cientos y cientos de veces. Ha necesitado someterla a una humillación tan grande para creerla. Por eso no es de extrañar que, cuando el joven Aguirre le pide perdón a Emi, ésta, firme, le ordena que se marche de su casa inmediatamente. Álex se cubre su rostro con las manos e implora compasión. Pero Emi no quiere escucharle, está demasiado dolida. Sin embargo, Alejandro no piensa marcharse sin luchar por su amor y, atormentado, le ruega que se case con él.


GUCHO ESTÁ PREOCUPADO POR SU HERMANA
Emi vuelve a gritarle que se vaya y, llena de rabia, le arroja el anillo de compromiso al suelo. Su valiente comportamiento enloquece aún más a Álex que, furioso, la hace suya por segunda vez. Destrozada por el dolor, Emi sólo tiene fuerzas para susurrarle que, aunque haya tenido su cuerpo, jamás tendrá su alma.
Por la noche, Gucho regresa. El chico pronto se percata de que ha ocurrido algo, ya que su hermana se ha quedado dormida vestida sobre la cama.
Paralelamente, Alejandro también acaba de llegar a su casa. Nervioso, le comenta a su madre que tiene que contarle algo muy importante sobre Emi. Yolanda, preocupada, arde en deseos de saber lo que ocurre.
Tras armarse de valor, Álex le dice a Yolanda que María Emilia es inocente, ya que la verdadera amante de Francisco es Mónica. Además, le confiesa su deseo de rehacer su noviazgo con Emi, pero Yolanda reacciona de forma inesperada. Con un tono de voz firme y seguro, prohíbe a su hijo mantener cualquier tipo de relación con la joven Pardo Figueroa. Entonces, para convencerla de la inocencia de Emi, Álex le cuenta lo ocurrido esa tarde. Pero ni el escalofriante relato de Alejandro, ni la certeza de que Emi ha sido una víctima consiguen ablandar el corazón de Yolanda, que odia con todas sus fuerzas a todos los miembros de la familia Pardo Figueroa.


LOS PARDO FIGUEROA TIENE PROBLEMAS ECONÓMICOS
Mientras, Gucho ha logrado despertar a su hermana y, alterado, intenta descubrir qué le ha pasado. Pero Emi, abatida, se niega a contárselo. Para colmo, los problemas económicos siguen aumentando. Josefina, egoísta como pocas, le pide a su nieta dinero para ir a la compra y para pagar las facturas de la luz y del agua. Gucho, con todo el dolor de su corazón, también le recuerda que tienen que saldar la elevada cuenta del hospital. Tantos problemas repercuten seriamente en la salud de la desdichada Emi, que cada vez se siente más débil.
Mónica está furiosa, porque acaba de enterarse de que Yolanda se ha negado a firmar la sentencia del divorcio. Alterada, discute con Francisco y éste, cansado de los caprichos de su amante, le dice que piensa contarle la verdad a Álex.
Hortensia decide visitar a Yolanda. La madre de Álex le pone al corriente del giro que han dado los acontecimientos, ya que acaban de descubrir que la verdadera amante de Francisco no es Emi, sino Mónica. Pero a Hortensia no parece importarle que Emi sea inocente, ya que la mujer no duda en manchar su imagen y despreciarla simplemente por ser una Pardo Figueroa. Además, la esposa de Esteban no duda en aconsejarle a Yolanda que no permita que Álex se case con esa mujer. Incluso le asegura que Emi provocó a Alejandro para que la violara y que seguro que lo hizo para obligarle a casarse con ella.
Generosa está arrepentida y sufre por todos los acontecimientos que han empañado la felicidad de su familia. No puede soportar la ausencia de Rocío y también le duele el haber obligado a Lalo a abandonar su casa. Por eso, esa misma tarde, decide acudir al apartamento de Rudencio, para hablar con el joven que ha sido como un hijo para ella y rogarle que vuelva a casa. Lalo abraza emocionado a esa mujer de enorme corazón y, casi al borde del llanto, acepta su propuesta.


GENEROSA DESCUBRE QUE EMI ESTÁ ENFERMA
Más tarde, Generosa descubre en la casa de Emi algunas pertenencias de Álex. Además, hace una hora vio el automóvil del joven Aguirre aparcado en la puerta. Esos dos hechos le llevan a pensar que Mª Emilia y Alejandro se han reconciliado. Dispuesta a confirmar sus sospechas, Generosa entra en el apartamento de Emi y, desconcertada, descubre que su gran amiga está delirando por culpa de la fiebre. Alarmada, corre a avisar a Lalo, quien acude a la casa inmediatamente.
En su delirio, María Emilia cuenta cómo Alejandro ha abusado de ella y Lalo, al escucharlo, enfurece y jura que hará pagar a Álex por todo el daño y las humillaciones que le ha hecho a su amiga. Generosa, asustada, intenta tranquilizarlo, pero nada ni nadie puede calmar a Lalo, que no cesa de gritar que matará a Alejandro Aguirre.
Paralelamente, Álex continua intentando convencer a su madre para que le ayude a recuperar a Emi. Pero Yolanda no está dispuesta a colaborar y le asegura que dedicará todas sus fuerzas a impedir esa boda.
Emi, poco a poco, va recuperando el conocimiento. El sudor recorre su rostro, tiene ojeras y está muy débil, pero todavía le quedan fuerzas para hacerle prometer a Lalo que no matará a Álex. El joven se compromete a entregarle sus pertenencias al joven Aguirre y que no discutirá ni peleará con él.
Lalo cumple su palabra. Sin embargo, su inesperada visita altera a Álex, que sospecha que su novia está enferma. Por eso, decide visitarla. Pero es en vano, pues Emi no quiere verle.
Quien también está sufriendo, y mucho, es Mentepollo. Juanita, su novia, acaba de comunicarle que se marcha de la ciudad, porque a su padre le ha salido un nuevo trabajo en Pucallpa y se quedarán a vivir allí durante muchos años. Sorprendido, el noble Mentepollo le ruega que no se vaya, pero Juanita le hace ver que ella no tiene la culpa y que sus padres no le han preguntado su opinión, simplemente le han ordenado que haga sus maletas. Abatida, la chica le dice que es mejor que rompan su noviazgo, porque es posible que no vuelvan a verse más. Pero Mentepollo se niega a abandonarla y le propone seguir en contacto, aunque sea por carta. Feliz, Juanita abraza a su novio y le promete escribirle todas las semanas.


FRANCISCO LE CUENTA A SU HIJO TODA LA VERDAD
Destrozado, Álex regresa a la oficina. Allí le está esperando su padre. La tensión flota en el ambiente, Francisco se arma de valor y le confiesa sus mentiras. También le pide perdón por haberle hecho creer que Mª Emilia era su amante. Pero ya es demasiado tarde y Francisco se da cuenta de que ha arruinado la vida de su hijo.
Gucho acude al hospital para someterse a una revisión médica. Además, el doctor Maselli quiere verle. Preocupado porque aún no ha conseguido el dinero para saldar sus deudas con la clínica, el hermano de Emi entra en el despacho del doctor hecho un manojo de nervios. Sin embargo, la amplia sonrisa del médico logra tranquilizarle. Después, cuando le comunica que ha cancelado su cuenta con el hospital, Gucho se queda helado. Aturdido, el chico le agradece el gesto y le promete que su hermana Emi le visitará.
Unos minutos después, la alegría que embriaga a Gucho se torna en tristeza. Y es que el joven, que ya no tendrá que regresar al hospital, se despide de Leticia. La enfermera de rostro dulce y encantador le pide que solucione sus problemas con Susanita y le promete que, pase lo que pase, le seguirá queriendo.
Días después, la pérfida Mónica se presenta en su casa. Emi la trata con dureza y le echa en cara su atrevimiento. Pero Mónica, muy astuta, le aclara que no viene a verla a ella, sino a su abuela Josefina. Y, aunque Emi no quiere escucharla, Mónica se complace en ponerle al corriente de su nueva vida, rodeada de lujos y comodidades.
Justo en ese momento aparece Josefina y, al comprobar que su nieta se ha convertido en una mujer frívola y egoísta, la reprende. Pero la joven sabe cómo contentar a su abuela. Mónica le promete que, si se va a vivir con ella, no le faltará el dinero ni los vestidos caros. Josefina se deja envolver por el entusiasmo de su nieta y, como por arte de magia, se olvida de su enfado.
Paralelamente, el abogado de Francisco le comunica que tendrá que visitar a su esposa y presionarla para que firme la sentencia de divorcio. Atormentado, Francisco telefonea a Yolanda y le dice que esa misma tarde pasará a verla. La emoción se apodera de la mujer, que, inocente, piensa que Francisco quiere reconciliarse con ella.
Emi visita al doctor Maselli y le agradece el haber cancelado la cuenta de su hermano, aunque, eso sí, le promete que se la pagará durante los próximos meses. Sin embargo, el doctor Maselli le responde que no se preocupe por dichas facturas, porque ya las ha hecho desaparecer. Lo único que le pide a cambio es su más sincera amistad y que no deje de visitarle de vez en cuando. Emi, asombrada, se lo promete.


GUCHO NO SABE COMO ROMPER CON SU NOVIA
Emocionada, María Emilia abandona el hospital y corre a su casa para contarle a Gucho la gran noticia. Pero, cuando llega a su hogar, se percata de que su hermano está muy triste. Preocupada, le pregunta qué le ocurre y Gucho decide sincerarse con ella. El chico le pide que le aconseje cómo puede terminar su noviazgo con Susanita, pues se ha enamorado de Leticia, la bella y encantadora enfermera.
Yolanda espera impaciente la llegada de Francisco. Está tan ilusionada que, incluso, se ha vestido con sus mejores galas para impresionarle. Puntual como de costumbre, Francisco acude a la cita. Yolanda se deshace en atenciones, pero el rostro nervioso y preocupado de Francisco le revela que no son buenas noticias las que tiene que darle. Armándose de valor, el patriarca de los Aguirre le comunica que el motivo de su visita es para convencerla de que debe firmar la sentencia de divorcio lo antes posible.
La desilusión y el dolor se reflejan en la mirada de Yolanda, pero esta vez no habrá llantos, ni insultos, ni reproches. Yolanda le promete agilizar los trámites. Sin embargo, su dureza es sólo una frágil coraza, que se rompe en cuanto Francisco se marcha. El sonido de la puerta al cerrarse se asemeja a un pistoletazo, pues sus lágrimas, reprimidas con tanto esfuerzo, salen atropelladamente.
Rita y Susanita vuelven a protagonizar una acalorada discusión. Esta vez las cosas van muy lejos y Susanita siente que ya no puede seguir viviendo en esa casa. Rita intenta detenerla con amenazas, pero la chica ya ha tomado una decisión y no piensa dar marcha atrás.


SUSANITA SE PRESENTA EN CASA DE MARÍA EMILIA
Unos minutos más tarde, Susanita llama a la puerta de Emi. Con lágrimas en los ojos y muy nerviosa, les cuenta a Gucho y a Emi que ha huido de su casa porque está harta de ser maltratada por Rita y su padre. Los hermanos Pardo Figueroa intentan serenar a la joven y hacerla entrar en razón. No pueden consentir que se quede a vivir con ellos. Pero Susanita está desolada y les asegura que, si vuelve, su padre la maltratará.
Paralelamente, Rita, muy alterada, le está contando al malvado Pepe Peña lo ocurrido con Susanita. Tras saber que su hija se ha fugado, el hombre se pone furioso y abandona su hogar. Unos minutos más tarde, aparece en la casa de Emi. Sus ojos están rojos por la ira y grita con todas sus fuerzas el nombre de Susanita. Emi, aterrada, intenta proteger a la joven, pero la fuerza de Pepe se impone y logra arrastrar a Susanita de la casa.
Una vez en su piso, Pepe descarga su odio sobre su hija, que es brutalmente maltratada. Susanita, guiada por su instinto maternal, trata de proteger su vientre. Finalmente, Rita consigue calmar a su pareja.





CAPÍTULO 10

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
Álex, loco de pasión y celos, viola a María Emilia. Juanita le comunica a Mentepollo que se va de la ciudad con su familia. Francisco se cita con Yolanda, quien piensa que su marido quiere reconciliarse. Pero, muy al contrario, el patriarca de los Aguirre le pide que acelere los trámites del divorcio. Susanita decide marcharse de su casa y refugiarse en la de Gucho. Sin embargo, Pepe Peña, su padre, corre a buscarla y, cuando la encuentra, la maltrata.



Tras la brutal paliza que le ha dado su padre, Susanita queda en un estado lamentable. La chica intenta ponerse en pie, pero le fallan las fuerzas y cae al suelo desmayada. Así la encuentra Rita, quien, aterrada, pide ayuda a los vecinos. Éstos, conmocionados, llaman a una ambulancia, que traslada a la chica al hospital.


LETICIA DECIDE DENUNCIAR A PEPE PEÑA PORMALTRATO
Paralelamente, Gucho, ajeno a lo que ocurre, le está contando a Lalo sus planes de futuro. Sueña con salir de ese barrio tan humilde, estudiar una carrera, tener un trabajo y casarse con la mujer de sus sueños. El emotivo relato del joven se ve interrumpido por la inesperada llegada de Rita que, nerviosa, le relata lo sucedido a Susanita.
En el hospital, Leticia examina las heridas de la hermana de Mentepollo y descubre que la chica ha sido víctima de malostratos. Dispuesta a velar por la seguridad de la enferma, la enfermera denuncia a Pepe Peña.
Cuando Mentepollo se entera de que su padre ha sido denunciado, no puede evitar sentirse preocupado, al saber que Pepe Peña puede ir a la cárcel.
Generosa y Lalo hablan sobre Emi y su complicada relación con Álex. Ambos demuestran estar preocupados por la terrible situación que está pasando la muchacha. Sin embargo, Lalo también reconoce ante Generosa que, aunque sufre por Emi, no puede apartar de su mente el recuerdo de Rocío.
Gucho y Mentepollo acaban de llegar al hospital y los dos amigos contemplan preocupados a la desdichada Susanita, que está dormida. Entre sueños, la muchacha comienza a pronunciar la palabra “bebé”.


MÓNICA QUIERE CONVERTIR A SU ABUELA EN SU CÓMPLICE
Mientras, Mónica, que está dispuesta a hacer de Josefina su cómplice, no duda en llevarla de compras. La acompaña a las mejores tiendas de ropa, le obsequia con decenas de regalos y la invita a merendar sus pastitas preferidas en una elegante cafetería. Por unas horas, Josefina deja volar su imaginación. La mujer siente como si el tiempo hubiera dado marcha atrás y siguiera siendo aquella dama elegante de su juventud.
Alarmados, Gucho y Mentepollo buscan a Leticia por todo el hospital y le ruegan que examine de nuevo a Susanita, pues parece estar delirando. La enfermera acude inmediatamente a la habitación y pide a los chicos que la dejen a solas con la enferma. Entonces, Susanita le confiesa que está embarazada y que teme por la vida de su bebé. Tras reponerse de la inesperada noticia, Leticia solicita la ayuda de un doctor, con el que comenta la posibilidad de que la chica sufra un aborto.
Mientras Susanita es trasladada a un quirófano, Gucho y Mentepollo se quedan helados al enterarse de que la joven está esperando un hijo. La reacción de Mentepollo no se hace esperar. Dolido, le pregunta a su amigo qué le ha hecho a su hermana. Gucho, que aún no ha podido asimilar la noticia, le pide que se calme, pero Mentepollo está furioso.
Rubén no quiere quitarse la venda de los ojos y prefiere pensar que aún tiene posibilidades de reconciliarse con Laurita. Por eso, cuando se encuentra con ella, le sugiere la posibilidad de retomar su noviazgo. Pero ella, tajante, le dice que no.
Francisco sigue atormentándose con el recuerdo de Yolanda. Le duele el saber que, por su culpa, su familia está sufriendo, pero no está dispuesto a renunciar al amor de Mónica, a esa pasión que le ha dado fuerzas para luchar.
Mientras, Mónica sigue gastando el dinero de su amante sin ningún reparo. Entre los vestidos que adquiere, uno es para Emi. Sin embargo, la muchacha, que no aprueba la actitud de su hermana, no lo acepta.
Horas más tarde, Alejandro irrumpe en la casa de Emi. La tensión flota en el ambiente. Álex zarandea violentamente a Emi, al tiempo que le pregunta si es verdad que ya no le quiere. María Emilia, muy digna, le comunica que no desea verle más y le ordena que salga inmediatamente de su casa. Pero Alejandro no piensa obedecerla. Por suerte, la oportuna llegada de Generosa pone fin a la acalorada discusión, ya que Emi aprovecha para repetirle a su ex novio que se vaya.
En el barrio de Mentepollo la gente se agolpa alrededor de la casa de Pepe Peña. Y es que un coche de la policía acaba de aparcar en su puerta. Los gritos de júbilo, porque por fin se va a hacer justicia, los aplausos y los insultos hacia el hombre que tanto ha maltratado a sus hijos suenan con fuerza. Finalmente, los policías se llevan a Pepe Peña detenido.
Paralelamente, Gabi está hecha un mar de lágrimas. La pequeña se siente impotente, porque no puede hacer nada para evitar el divorcio de sus padres.
En el hospital, Emi acompaña a Gucho, que está preocupado por la operación de Susanita. Tras una tensa espera, los médicos salen por fin del quirófano y Gucho, impaciente, corre a preguntarles si han podido salvar la vida de su bebé. Emi mira sorprendida a su hermano e intenta averiguar qué ha querido decir con ese extraño comentario.
Después, cuando Susanita es trasladada a su habitación, Gucho se sienta junto a su cama. La muchacha, con un hilo de voz, le interroga sobre su bebé y el hermano de Emi la tranquiliza, asegurándole que todo ha salido bien.


JOSEFINA ES TRASLADADA AL HOSPITAL URGENTEMENTE
Mónica acaba de enterarse de que Yolanda se ha decidido a agilizar los trámites del divorcio. Emocionada, la chica le propone a Francisco salir a cenar juntos y disfrutar de una alocada noche de pasión.
Mientras la joven se divierte en compañía de su amante, Josefina acaba de desmayarse. Casualmente, Nina y Lalo entran en la casa justo en ese momento y tratan de reanimar a la mujer. Asustados, deciden avisar a una ambulancia, que rápidamente la traslada a un hospital. Una vez allí, los médicos la someten a diversas pruebas y confirman que la mujer ha sufrido un ataque de diabetes.
Minutos después, Emi corre hacia la clínica. Preocupada, comenta con los médicos el estado de su abuela, mientras ésta sólo pide ver a Mónica. Poco después, la altiva joven irrumpe en el hospital. Emi no puede contener su ira y, al saber que su hermana ha estado toda la noche con su amante, la da una sonora bofetada.
Marcia le cuenta a Hortensia que algunos vecinos y amigos han visto a Laurita en compañía de un hombre que físicamente es idéntico a Miguelón y la anima a investigar dicho rumor.
La noticia de la hospitalización de Josefina llega a oídos de Alejandro, que parte inmediatamente hacia el hospital. Una vez allí se topa con Mónica y, desafiante, le pregunta por qué no le confesó que ella era la amante de su padre. Justo cuando la altiva joven va a defenderse aparece Emi, que, fuera de sí, le ordena a Álex que se vaya.
Pepe Peña continúa en la comisaría, pero será por poco tiempo. La policía le dice que sólo le detendrán si se demuestra que maltrató a su hija.
Hortensia no ha dejado de pensar en los comentarios de Marcia. Dispuesta a desmentir lo que dice la gente, la mujer irrumpe en el cuarto del chófer. Pero su rostro se transforma al ver a su hija en la cama con Miguelón. Fuera de sí, descarga su odio y su ira sobre los dos jóvenes. Al final, Hortensia arrastra a su hija hacia el salón y, enloquecida, le exige una explicación. En ese momento llega Esteban, que se queda perplejo al saber lo que ocurre.
A pesar de sentirse acorralada, Laurita opta por armarse de valor y defender ante sus progenitores el amor que siente hacia el atractivo chófer. Es más, la muchacha les deja de piedra cuando les confiesa que se marcha a vivir con Miguelón.
Preocupados, los dos jóvenes llegan a la casa de Generosa, pero ésta les deja claro que no está dispuesta a consentir que vivan bajo su mismo techo.
Paralelamente, Esteban responsabiliza a Hortensia, su esposa, de la pésima educación de Laurita y le asegura que admira mucho más a Leticia, su hija bastarda. Ese comentario lo escucha Yolanda, que no puede salir de su asombro.
El bueno de Rudencio ofrece a Miguelón y a Laurita una de sus habitaciones, para que se refugien ahí momentáneamente.


ÁLEX LE CUENTA A RUBÉN LA VERDAD SOBRE LAURITA
El giro que ha dado la relación entre Laurita y Miguelón llega a oídos de Alejandro. Éste, inmediatamente, se lo cuenta a Rubén. Por primera vez en su vida, Rubén no se siente capaz de controlar sus nervios y, enloquecido, parte hacia la casa de Generosa. Allí se encuentra Miguelón que, aprovechando que su madre se ha ausentado, le pide a Nina que le cocine algo para comer. De repente, alguien llama a la puerta. El chófer abre y Rubén se abalanza sobre él, sin darle tiempo a reaccionar.
Los dos chicos se enzarzan en una violenta pelea. La fuerza del chófer reduce la ira de Rubén, que intenta dominar a su rival. Los gritos y las amenazas se suceden y Nina irrumpe en el salón. Aterrada, intenta calmar a su hermano, mientras sufre al ver a su amado Rubén con todo el rostro cubierto de sangre.
Miguelón huye de la casa como alma que lleva el diablo, mientras la dulce Nina cura las heridas de Rubén. El chico está destrozado, siente como su alma se ha desgarrado en mil pedazos; sólo la ternura y el amor que desprenden los abrazos de Nina pueden consolarlo. Rubén se abandona al llanto, mientras la chica le consuela emocionada.


LALO SORPRENDE A EMI Y ÁLEX BESÁNDOSE
María Emilia y Alejandro vuelven a encontrarse. Desesperado, el joven Aguirre le ruega que le dé una segunda oportunidad y le promete no defraudarla. Pero Emi ya no cree en sus promesas, ha mancillado su cuerpo, ha manchado su honra y la ha sometido a la peor de las humillaciones. Las palabras de la chica, en vez de convencer a Álex de que su amor murió, sólo sirven para avivar el deseo que corroe su alma. Al final, Alejandro, guiado por las alas de la pasión, estrecha a Emi entre sus brazos y la besa a la fuerza. Ella trata de zafarse de sus brazos, pero le es imposible. Justo en ese instante, aparece Lalo. Éste no puede creer lo que está viendo, no es posible que Alejandro haya tenido el valor de volver a forzar a su amada. Mientras todas estas conjeturas pasan por su mente, la ira va aumentando en su corazón. Al final, Lalo, enloquecido, logra rescatar a Emi. Luego, se enzarza en una terrible pelea con Alejandro. La chica mira a ambos asustada, mientras les ruega que se separen. Sólo la llegada de Generosa logra poner fin a la disputa.
Laurita se pone en contacto con Inés, su querida nana, y le pide que vaya a visitarla. Angustiada, la mujer escucha a la joven Briseño que, muy segura de sí misma, le confiesa que no piensa regresar a la casa de sus padres, pues es muy feliz con Miguelón. Cuando Hortensia se entera de los planes de su hija, sufre terriblemente.
Marcia no se cansa de criticar a la gente que la rodea. La joven se encuentra reunida con Mónica, a quien comunica que su hermana ha tenido relaciones con Álex y que por eso ahora ellos están más unidos que nunca.
Poco después, la malvada Mónica se presenta en la casa de su hermana y le grita que ya sabe que se ha acostado con Álex. Emi quiere negarlo, pero los argumentos se niegan a salir de su boca. De repente, María Emilia siente que todo a su alrededor da vueltas. Un sudor frío recorre todo su cuerpo y sus piernas apenas la sostienen. Así permanece unos segundos hasta que, finalmente, cae al suelo desmayada. Mónica, asustada, intenta reanimarla.
Después, y tras haberse recuperado, Emi, entre lágrimas, le narra a Generosa que Alejandro le ha contado a Marcia y a Mónica que se ha acostado con ella. Para colmo, Marcia también le confirma que Álex se lo contó todo.


FRANCISCO QUIERE VISITAR A SU PEQUEÑA GABI
Mónica pierde los papeles al oír que Francisco quiere visitar a su hija Gabi. Sin embargo, la muchacha, que es muy astuta, pronto se da cuenta de que, comportándose como una mujer celosa y despechada, sólo conseguirá apartar de su lado a su amante. Por eso, decide cambiar de actitud y, melosa, le asegura que no le importa que visite a su familia.
Unas semanas más tarde, María Emilia acude al hospital para visitar al doctor Masselli. En el rostro del médico se dibuja una amplia sonrisa al ver a la joven y, emocionado, se atreve a sugerirla que algún día podrían salir juntos como pareja. Emi se turba al escuchar su propuesta y no sabe qué responder.


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maria_mercedes
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MensajePublicado: 4pm:58' 07/11/2007    Asunto: Responder citando

CAPÍTULO 11

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
En el hospital, Gucho se entera de que Susanita espera un hijo suyo. La policía detiene a Pepe Peña, pero, días después, tienen que ponerle en libertad por falta de pruebas. Rubén descubre que Laurita le dejó por Miguelón. Furioso, el chico decide vengarse dándole una paliza al ex chófer. Sin embargo, la fuerza de Miguelón se impone y Rubén es el peor parado. Nina se interpone entre los dos chicos y logra separarlos. Maselli le propone a Emi salir juntos.



Gucho habla con Mentepollo y le dice que necesita encontrar un trabajo con el que poder mantener a su futuro hijo. También le confiesa que teme la reacción de Pepe Peña, pues sabe que el hombre se pondrá furioso al saber que ha dejado embarazada a su hija.


RITA IMPIDE QUE SU MARIDO PEGUE A SUSANITA
En ese momento, Susanita está con su padre. La muchacha, con una serenidad asombrosa, le comunica que va a tener un hijo de Gucho. El hombre, como era de esperar, reacciona de forma violenta y se abalanza sobre ella para pegarla. Sin embargo, la intervención de Rita impide la tragedia. La mujer hace entrar en razón a Pepe y le recuerda que tiene pendiente un juicio por maltratar a su hija. Entonces, Pepe, más calmado, les asegura que Gucho tendrá que casarse con Susanita, quiera o no.
Horas después, Pepe Peña se presenta en la casa de María Emilia para exigirle a Gucho que se case con su hija.
Francisco, por su parte, es consciente de los sacrificios que está haciendo para seguir al lado de Mónica. Por eso, ese mismo día, le exige a su amante que recompense sus sacrificios con una noche de ardiente pasión. Ésta así lo hace y la pareja da rienda suelta a su amor.
Paralelamente, Yolanda está tan preocupada por el estado de ánimo de Gabi que, incluso, está dispuesta a humillarse ante Mónica y rogarle que abandone a su marido. Pero Hortensia, al enterarse, se lo impide.
María Emilia ha decidido citarse con Álex, para dejarle muy claro cuál es el futuro de su relación. El chico acude al lugar de la cita abrigando la esperanza de una reconciliación. Sin embargo, el rostro serio de Emi le hace dudar sobre las intenciones de su ex novia. Poco después, las palabras de la joven destruyen sus esperanzas. Y es que Emi le deja claro que no quiere volver a saber nada de él. Visiblemente nervioso y defraudado, Álex le suplica que le dé una segunda oportunidad. Pero Emi está decidida y ni los ruegos de su ex novio, ni sus muestras de arrepentimiento logran conmoverla. Álex, abatido, se despide de su amada con la seguridad de que todo ha terminado entre ellos.
Luego, cuando Alejandro llega a su casa, se desahoga con su madre y le cuenta lo ocurrido con María Emilia. Yolanda, feliz porque su hijo no volverá a relacionarse con la joven Pardo Figueroa, le aconseja que retome su noviazgo con Marcia, pues esa joven sí que es digna de convertirse en su esposa.


JOSEFINA QUIERE IRSE A VIVIR CON SU NIETA
Nina, que sabe que Rubén está pintando su retrato, le pregunta por qué lo ha hecho, ya que Laurita un día le comentó que él sólo pintaba cosas feas. Cuando Rubén está a punto de aclarárselo, aparece Álex e interrumpe la conversación.
Mónica convence a Francisco para que la acompañe al hospital, donde se encuentra ingresada Josefina. El rostro de la enferma se ilumina al ver que su nieta ha ido a visitarla. Emocionada, Josefina le dice a su nieta que arde en deseos de salir del hospital y que sueña con irse a vivir con ella. Mónica le comenta que es posible que se retrase la fecha de su boda.
Y, mientras Josefina habla con su nieta, Francisco acaba de encontrarse con Leticia. El patriarca de los Aguirre sólo necesita contemplar durante unos minutos el rostro de la enfermera, para darse cuenta de que ella es la hija ilegítima de Esteban. Pasada la sorpresa inicial, ambos entablan una amena conversación sobre la paternidad. Las sinceras palabras de Leticia golpean la conciencia de Francisco, que no puede dejar de pensar en su pequeña hija, Gabi.
Mónica se presenta ante el doctor Maselli y le comunica su intención de saldar los gastos de hospitalización tanto de Josefina como de Gucho. Maselli intenta impedírselo, pero Mónica no quiere agradecerle nada al doctor. Por eso, le exige que acepte su dinero.
Poco después, Emi se entera de lo que ha hecho su hermana y se apena, porque una vez más se ve obligada a aceptar el dinero de Francisco y Mónica. Entonces, el doctor, para contentarla, le ofrece trabajar como enfermera en el hospital.
Rubén sabe que tiene pendiente una conversación con Nina. Por eso, no duda en buscarla por toda la oficina para explicarle por qué se atrevió a pintar su retrato. Cuando los dos se encuentran, Rubén le explica que la está pintando porque ella le inspira sentimientos muy hermosos; es algo tan especial, que jamás lo había sentido con otra mujer. Es más, ni la propia Laurita, con toda su belleza, ha sido capaz de inspirarle algo tan maravilloso.
La casualidad provoca un nuevo encuentro entre Francisco y Emi. Ambos están en el hospital y María Emilia aprovecha para confesarle al padre de su ex novio que Mónica sólo le quiere por su dinero. Además, le ruega que luche por salvar su hogar, antes de que sea demasiado tarde. Pero Francisco no quiere seguir escuchándola y mucho menos hacerle caso de sus advertencias.


MÓNICA INTENTA HACER LAS PACES CON SU HERMANA
Luego, Mónica también coincide con Emi e intenta hacer las paces con ella. Pero Mª Emilia no está dispuesta a dejarse dominar por su hermana. Quien sí se está planteando aceptar la ayuda de Mónica es Gucho. El joven se plantea irse a vivir con su hermana, quien, para ganarse su cariño, le promete una vida plagada de lujos, riquezas y todo tipo de comodidades.
Yolanda sigue empeñada en hacer de “celestina” entre su hijo y Marcia. Por eso, una vez más, le ruega que se case con la joven. Alejandro duda, pero el poder de persuasión de su madre es tal, que consigue que el chico le pida a Marcia que se case con él. La perversa joven no puede creer lo que está escuchando y, emocionada, comienza a dar gritos de alegría.
La noticia llega a oídos de Francisco, quien se emociona al saber que Emi ya no será un obstáculo en su vida.
Poco después, y guiado por la felicidad que le embarga, Francisco decide comprarse un coche nuevo. Cuando Mónica lo ve, le cubre el rostro de besos, y disfruta imaginándose las caras de sus vecinos cuando la vean descender de un automóvil tan elegante. Por otra parte, Mónica aprovecha que su amante está de buen humor, para pedirle que hable con Álex y le convenza de que tiene que respetarla por ser su futura esposa.


EMI COINCIDE CON RODRIGO EN EL CEMENTARIO
Generosa está feliz, pues es el Día de la Madre. Para festejar un acontecimiento tan especial, sus hijos han decidido reunirse todos en su casa.
Francisco, por su parte, acompaña a Gabi a comprar un regalo para Yolanda. Emi, a su vez, se dirige al cementerio para depositar una flor en la tumba de su madre. Justo en ese lugar, también se encuentra el doctor Rodrigo, el sobrino de Héctor Maselli, con su pequeña hija Carolina. La niña pronto congenia con Emi y le cae tan bien que, mimosa, le suplica a su padre que acompañen a la joven Pardo Figueroa a casa. Cuando el doctor y Emi se están despidiendo, aparece Álex, que les observa furioso y deseoso de saber qué pasa entre ellos. Además, quiere hablar con Emi para comunicarle su próximo matrimonio con Marcia, pero la joven se niega a escucharle.
Pepe Peña, fuera de sí, ha ido a visitar a Emi para comunicarle que Gucho sólo tiene tres días para preparar y celebrar su boda con Susanita.
Mientras tanto, Susanita le comenta orgullosa a Leticia que está a punto de casarse con Gucho. La dulce enfermera disimula su inmensa tristeza, mientras comprende que su amado no tiene más remedio que casarse con la joven a la que ha dejado embarazada.
Y, mientras Susanita se imagina vestida de novia, Gucho se aterra ante el giro que han dado los acontecimientos. A pesar de todo, el chico es consciente de que no tiene otra salida. Debe responder como un caballero.
Rodrigo intenta calmar a su hija, que llora al saber que su padre ha decidido contratar a una enfermera para que la cuide. La niña se desespera, pues piensa que su padre ya no la quiere. Entonces, para animarla, Rodrigo decide proponer a Emi que cuide de su hija. A su vez, el doctor Maselli también está presionando a la joven Pardo Figueroa para que acepte su empleo en el hospital. Emi les pide tiempo para decidirse.
Esteban piensa que Gucho se va a casar con Leticia. Indignado, acude al hospital para suplicarla que no lo haga. Al llegar allí, descubre que su hija está hablando con Gucho y Susanita. Entonces, Esteban le prohíbe, delante de todos, que se case con el hermano de María Emilia. Susanita, que no comprende qué ha querido decir el esposo de Hortensia, le aclara que la futura esposa de Gucho es ella. Avergonzado, Esteban se disculpa y pide hablar a solas con su hija. Leticia le confiesa entre lágrimas que, aunque ama a Gucho, ha decidido olvidarle, porque él ahora tiene que cumplir con su deber como padre. Esteban se emociona al comprobar la nobleza y honestidad de su hija y, arrepentido por todo el daño que le hizo en el pasado, le pide perdón, mientras llora como un niño.
Al día siguiente, y unas horas antes de celebrarse su boda con Susanita, Gucho recibe la desagradable visita de Buitre. Éste le pide que vuelva a participar en diversos robos y caer en las redes de la droga. Pero Gucho no quiere saber nada de él y, furioso, intenta golpearle.
Finalmente, el hermano de Mª Emilia llega cinco minutos antes del comienzo de su boda. Susanita está radiante, pues, al fin, ha conseguido casarse con el chico de sus sueños.
Laurita espera impaciente la llegada de Miguelón, quien le prometió acompañarla a la boda de Gucho y Susanita. En vista de que el joven no llega, decide buscarle en casa de Generosa. Pero, al llegar allí, descubre que Miguelón se ha ido con Mercedes. Dolida y humillada, Laurita acude al restaurante de su rival, para exigirla que deje en paz a Miguelón. Pero Mercedes no está dispuesta a renunciar al amor del joven. Entonces, las dos chicas se enzarzan en una violenta pelea. En ese preciso instante llega Miguelón, que las separa inmediatamente. Luego, le dice a Laurita que la llevará al banquete nupcial. Pero la hija de Esteban rechaza su propuesta, argumentando que no es segundo plato de nadie. Sin embargo, las aduladoras palabras del ex chófer, sus mimos y carantoñas, surten el efecto deseado y Laurita se tranquiliza.
Parece que el destino se ha empeñado en destrozarle la vida a María Emilia. La joven derrama lágrimas amargas al comprobar que su familia: Josefina, Gucho y Susanita, se trasladan a vivir a la casa que Francisco le ha comprado a la astuta y ambiciosa Mónica. Cuando la desdichada Pardo Figueroa se queda sola en su casa, no puede evitar recordar los bellos momentos que ha compartido con todos ellos. Desolada, se entrega al llanto.


LALO SE DEBATE ENTRE ROCÍO Y MARÍA EMILIA
Paralelamente, Lalo sigue debatiéndose entre el amor que siente por su amiga Emi y la pasión que despierta en su corazón Rocío. El chico no sabe por cuál de las dos decidirse, aunque es cierto que añora a Rocío y arde en deseos de volver a verla. Miguelón, que está al tanto de sus problemas y dudas sentimentales, le aconseja que se decida cuanto antes, pues corre el riesgo de perder a las dos mujeres más importantes de su vida.
Esteban acaba de enterarse de que Francisco le ha comprado una casa a Mónica. El hombre no está de acuerdo con dicha decisión, sobre todo porque se ha gastado mucho dinero. Sin embargo, el patriarca de los Aguirre no admite críticas, ya que cualquier regalo es poco comparado con el amor y el cariño que le da Mónica. Esteban comprende que no hay posibilidades de que Francisco entre en razón y se marcha del despacho con la sensación de que su cuñado ha perdido la cabeza.





CAPÍTULO 12

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
Susanita le confiesa a su padre que va a tener un hijo de Gucho. Entonces, Pepe Peña le ordena a su futuro yerno que se case inmediatamente con su hija. Yolanda consigue que Álex le pida a Marcia que se case con él. Esteban se reúne con su hija ilegítima e implora su perdón, ya que está arrepentido de todo el daño que le ha hecho. En una ceremonia íntima y sencilla, Gucho y Susanita se casan. Emi llora al saber que su familia vivirá con Mónica.



María Emilia derrama lágrimas amargas. Está abatida, porque su hermano y su abuela se han ido a vivir a la mansión de Mónica. La muchacha no puede creer que, después de todo lo que ha hecho por ellos, ahora la hayan abandonado por el simple hecho de disfrutar de una vida llena de lujos y comodidades. Por si fuera poco, Emi también sufre al recordar los gratos momentos que compartió con Álex y teme haber sido demasiado dura e injusta con él.


EMI IGNORA QUE ALEJANDRO VA A CASARSE CON MARCIA
Justo cuando ese pensamiento cruza por su mente, alguien llama a la puerta. Es Álex. El joven Aguirre, que ha intentado ahogar sus penas en el alcohol, le pide a Emi que le dé otra oportunidad. La muchacha, a pesar de que sigue amándole y de que ignora que su ex novio está a punto de casarse con Marcia, vuelve a rechazarle. Álex le suplica que reconsidere su decisión, pero Emi no piensa dar marcha atrás. Entonces, la pareja se enzarza en una pelea verbal. Los gritos y las amenazas se suceden y llegan a oídos de Generosa, que decide intervenir. La mujer irrumpe en la casa de Emi y le ordena a Álex que se marche inmediatamente. Luego, cuando ha logrado echarle de la casa, Generosa le comunica a Álex que ya sabe que se va a casar con Marcia y le pide que no vuelva a molestar a su amiga nunca más.


MÓNICA CONTRATA A UNA ENFERMERA PARA JOSEFINA
En la mansión de Mónica, Josefina disfruta de su nueva vida; se acabaron los problemas económicos; ahora puede gastar lo que quiera sin preocuparse del futuro. Sin embargo, lo que peor lleva la mujer es la presencia de una enfermera, que ha contratado Mónica para que vigile todos sus pasos e impida que se salte su dieta.
Mientras Mercedes le suplica a Miguelón que deje a Laurita, la hija de Esteban se empeña en aprender a coser y cocinar para contentar al chófer. Pero, a pesar de sus buenas intenciones, sigue siendo un desastre como ama de casa.
La casualidad provoca un encuentro entre Yolanda y Mónica. Las dos mujeres coinciden en una cafetería y la hermana de Emi aprovecha para pedirle a su rival que deje de utilizar a su hija Gabi para hacerle chantaje emocional a Francisco. Además, Mónica le dice que ya sabe que está manipulando las acciones de la empresa. Yolanda trata de defenderse y mostrarse fría y serena ante la amante de su esposo, pero no tiene fuerzas y su carácter débil pone en evidencia que aún sigue amando a Francisco.
Josefina, aprovechando que su enfermera se ha ausentado unos minutos, abre una botella de champán y brinda por su nueva vida. Está feliz, pues cree que, ahora que tiene dinero, todo volverá a ser como antes: celebrará una fiesta todas las semanas, lucirá los vestidos más caros y más de moda, se convertirá en la envidia de sus amigas y conocidas... De repente, sus sueños se desvanecen y Josefina siente como si le faltara el aire para respirar. Con un hilo de voz pronuncia el nombre de sus nietos, pero nadie la escucha. Su vida pasa por su mente como una película y se da cuenta de que ha hecho mucho daño a sus seres queridos. Arrepentida, les pide perdón. Luego, intenta sujetarse a una silla para no caer, pero su cuerpo se desploma. Josefina ha muerto, sola y arrepentida.


GUCHO Y SUSANITA VUELVEN DE SU VIAJE DE NOVIOS
Más tarde, Gucho y Susanita regresan de su luna de miel. El hermano de Emi está triste y deprimido, actitud que contrasta con la alegría que embarga a Susanita. Cuando la joven pareja irrumpe en la mansión de Mónica, se impresionan al verse rodeados de tantos lujos y se preguntan si serán capaces de adaptarse a su nueva vida. Susanita, mucho más optimista, anima a Gucho y le dice que a lo bueno uno se adapta inmediatamente. Los recién casados, que charlan al tiempo que recorren la mansión, llegan al salón y, aterrados, descubren que Josefina yace en el suelo. Justo en ese momento, también aparece la enfermera, que no puede creer lo que está ocurriendo. Luego, cuando Gucho le comunica a Emi la triste noticia, ésta se desmaya. Alarmado, el chico pide ayuda a Generosa.
Mientras en el barrio todos comentan la repentina muerte de Josefina, Rocío acaba de regresar a su casa. Una enorme sonrisa se dibuja en los labios de Generosa que, con los ojos llenos de lágrimas, corre a abrazar a su hija.
La noticia de la llegada de Rocío corre como la pólvora y pronto llega a oídos de Lalo. Una inmensa alegría invade el corazón del joven que, cuando está a solas con su amiga, le confiesa que la ha echado muchísimo de menos.


MÓNICA VA CON FRANCISCO AL VELATORIO DE JOSEFINA
Mónica está destrozada y, por primera vez en mucho tiempo, se entrega al llanto como si fuera una niña. La chica se da cuenta de que el dinero no lo es todo en la vida y, angustiada, se culpa de la muerte de Josefina. Luego, Mónica, acompañada de Francisco, parte hacia el velatorio de su abuela. Miguelón y Laurita también han acudido a darle el último adiós a Josefina. La pareja coincide con Mercedes, quien arde de celos al ver al chófer acompañado de la joven.
Lágrimas, lamentos, sollozos... Durante el velatorio de Josefina se viven terribles momentos de tristeza y desolación. Leticia, que acaba de llegar, le da el pésame a Gucho. Ambos se miran fijamente a los ojos, mientras intentan disimular la pasión que invade sus almas. Al final, la llegada de Susanita pone fin al encuentro.
Alejandro también se ha desplazado al tanatorio. Al llegar allí, el aguijón de los celos se clava en su corazón, pues no puede soportar ver a Emi charlando con el doctor Maselli.
Francisco y Mónica se ausentan del velatorio. Cuando se quedan a solas, la joven le dice a su amante que esa misma mañana vio a Yolanda muy bien acompañada. Extrañado, Francisco le pregunta quién era el hombre que paseaba con su mujer y sufre un ataque de celos al saber que Yolanda ha encontrado en el abogado Espinoza un fiel amigo.
Las horas van pasando y al tanatorio no dejan de llegar los amigos y familiares de la difunta Josefina. Para sorpresa de Laurita, Rubén acaba de aparecer acompañado de Nina. Por otra parte, Marcia ha acudido sola, pues abrigaba la esperanza de encontrarse allí con su prometido. Pero Álex, herido por la frialdad de Emi, ya se ha ido.
Al amanecer, Emi se despierta con unas terribles náuseas y siente como si todo a su alrededor diera vueltas. Preocupada, la joven comienza a pensar que tal vez esté embarazada.
Tras el entierro de Josefina, Emi se sincera con Generosa y le confiesa que ha decidido darle una segunda oportunidad a Álex. La mujer se queda de piedra al escuchar a su amiga y no tiene valor para decirle que Alejandro se va a casar con Marcia. Preocupada, la mujer sólo acierta a pedirle que reflexione antes de tomar dicha decisión.
Paralelamente, Alejandro está hablando con Ricardo, quien le confiesa su intención de invitar a salir a María Emilia, ya que ella en estos momentos no está comprometida con nadie.
Días después, Emi acude al hospital, pues está muy preocupada por su estado de salud. Tras realizarle diversas pruebas médicas, el doctor Maselli le confirma que está embarazada. Emi se queda de piedra, la alegría y el miedo se mezclan en su corazón. El doctor, consciente de la desorientación de la muchacha, la tranquiliza y le promete que todo saldrá bien.
Más tarde, cuando Emi abandona el hospital, arde en deseos de contárselo a Álex. Pero lo que no imagina la joven Pardo Figueroa es que su amado se va a casar con otra. Y es que la noticia del enlace acaba de salir publicada en el periódico y, en el barrio de Emi, todos comentan lo guapa que está Marcia en la foto. Poco después, cuando María Emilia llega a casa, Generosa intenta decirle la verdad sobre Álex. Pero Emi, esbozando su mejor sonrisa, la interrumpe para comunicarle que está embarazada. La inesperada noticia cae como un jarro de agua fría sobre Generosa, quien sufre al saber la decepción que está a punto de llevarse su amiga.
Al atardecer, Emi descubre la noticia de la boda de Álex y Marcia. Angustiada, la muchacha se niega a creer que Alejandro haya conseguido olvidarla.
Para poder sobrevivir, Laurita se ve obligada a vender sus joyas. La muchacha, acostumbrada a vivir sin problemas económicos, se para delante del escaparate de una tienda y sufre al saber que no tiene dinero para concederse un capricho. Pese a todo, Laurita se siente feliz, pues el amor que siente por Miguelón es tan grande que recompensa todos sus sacrificios.
La vida de Emi ha dado un giro de 180 grados. Tras asumir que Álex se va a casar con otra, la muchacha se da cuenta de que está sola en la vida y que tiene que luchar con uñas y dientes para sacar a su hijo adelante. Armándose de valor, María Emilia decide visitar al doctor Héctor Maselli. Ya en su despacho, le comunica que acepta su oferta de empleo.


ESTEBAN LE DICE A ÁLEX QUE LETICIA ES SU HIJA
Esteban ha decidido no ocultar por más tiempo la existencia de su hija Leticia. Por eso, le confiesa a Álex que la bella enfermera que asistió al entierro de Josefina es su hija. Álex no puede disimular su perplejidad.
Paralelamente, Gucho también le está confesando a su hermana que Leticia es la hija de Esteban. Emi, por su parte, le asegura a su hermano y a Generosa que ha decidido no contarle a Álex que está embarazada.
Pasados unos días, la perversa Marcia acude a la casa de Emi para entregarle la invitación de su boda con Álex. Esta vez, la joven Aguirre logra controlar sus nervios y, fría, le asegura a su rival que, si quisiera, Alejandro volvería a su lado.


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maria_mercedes
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MensajePublicado: 5pm:01' 07/11/2007    Asunto: Responder citando

CAPÍTULO 13

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
María Emilia se siente sola, ya que su hermano Gucho y su abuela se han ido a vivir a la mansión de Mónica, donde viven a todo lujo. Para colmo de tristezas, Álex le pide una nueva oportunidad, pero ella le rechaza. Mercedes le pide a Miguelón que deje a Laurita, quien intenta ser una buena ama de casa, sin conseguirlo. La abuela Josefina muere, sola y arrepentida. Emi, que espera un hijo de Álex, se entera de la boda de éste con Marcia.



Llega el cumpleaños de Esteban y éste decide celebrarlo a lo grande, con su amigo Francisco y en compañía de sus mujeres. Esto no acaba de gustarle al patriarca Aguirre, aunque acepta. Mientras tanto, Hortensia, se preparada para la fiesta en honor a su marido. Su hermana Yolanda también asistirá a la celebración, aunque pretende ir con Julio César, algo que no le sienta demasiado bien a Gabi. Madre e hija se enzarzan en una fuerte discusión, a consecuencia de la cual la niña es castigada.


GENEROSA DESCUBRE EL SECRETO DE EMI
Por otra parte, Mercedes aún no se atreve a confesar públicamente que espera un hijo de Miguelón. Sin embargo, se lo insinúa a Generosa, diciéndole que muy pronto alguien pondrá un bebé en sus brazos, refiriéndose a su estado de buena esperanza. Sin embargo la mujer piensa que está hablando de María Emilia, que ya le ha contado la feliz noticia a Leticia y ésta le ofrece su apoyo incondicional. Por culpa de esta confusión, Generosa descubre el secreto de Emi ante Mercedes, que se queda muy sorprendida.
En el hospital, Emi y Rodrigo se muestran muy preocupados, pues la hija del médico ha sufrido un aparatoso accidente. Entre lágrimas, la pequeña Carolina le confiesa a María Emilia que en realidad no se cayó del tejado como piensa su papá, sino que le contó esa historia para llamar su atención y comprobar si la quería. Tras esta confesión, la niña se siente mucho mejor y le pide a su amiga que cuide de ella y la escuche.


Mª EMILIA LE PIDE TODO SU APOYO A LALO
El romance entre Lalo y Rocío se va afianzando, pese a los problemas que se van interponiendo entre ellos. La joven Rocío le comunica a su hermanastro que ha decidido regresar a Arequipa, pero Lalo la besa apasionadamente y le pide que no le abandone. Ella accede, feliz e ilusionada. El hijo de Generosa corre al lado de María Emilia para contarle las buenas noticias, pero ésta le confiesa que está embarazada y que le necesita más que nunca.
En casa de los Aguirre, Yolanda le cuenta emocionada a su hermana Hortensia cómo Francisco se puso celoso al saber que ella iba a salir con Julio César. No miente. Él está muy afectado por las nuevas amistades de la que fuera su esposa y así se lo confiesa a su amigo Esteban. Éste le hace ver lo ridículo de su postura, recordándole que ya no está con Yolanda, ya que la ha abandonado por otra mujer.
Mientras Francisco se lamenta por la nueva relación de su mujer, Mónica, su amante, se divierte con Ernesto, que está más que dispuesto a estar con ella y se van juntos. Yolanda no quiere de ninguna manera que su hija Gabi entable relación con la actual pareja de su padre y le prohíbe que lleve a la niña donde está esa mujer. Francisco le dice lo mismo con respecto a Julio César, pero ella le asegura que eso nunca pasará, porque no mantiene ninguna relación sentimental con el abogado y le confiesa que sigue enamorada de él. Eso deja a Francisco muy pensativo, más aún cuando llega a casa y encuentra a Mónica muy fría y distante.


ESTEBAN DESPIDE A NINA Y RUBÉN DISCUTE CON ÉL
Pese a su embarazo, María Emilia, enternecida por la dulzura de Carolina, decide hacerse cargo de ella hasta que nazca su bebé, ya que el trabajo en el hospital se lo permite. La noticia llena de felicidad al doctor Rodrigo y a su hija.
Pocos conocen el secreto de la futura mamá, pero algunos ya empiezan a sospechar. Por ejemplo, Alejandro le pregunta a Nina por qué María Emilia fue al hospital a hacerse un chequeo. Ésta no se lo dice. Ante este silencio, va a hablar con Inés y le pide que averigüe algo más del tema, pero Inés le dice que se olvide de Emi y que se centre en Marcia, con quien va a casarse.
Nina también tiene problemas. Esteban está muy molesto por lo de Miguelón. Además, descubre el cuadro que Rubén le pintó y se enfada aún más, pensando que tiene un romance con él, así que la despide. Cuando Rubén se entera de lo ocurrido, discute con Esteban. Después va a casa de su amiga para consolarla y le promete que hará todo lo posible para que recupere su trabajo.
Más tarde, María Emilia le cuenta a Gucho que la razón por la que quiere mudarse es que espera un hijo y no quiere, bajo ningún concepto, que Alejandro se entere. Sin embargo, el joven decide decírselo para que se case con ella. Rubén llega a la casa justo en el momento que Gucho le dice a Álex que tiene que cumplir con su hermana y éste no acaba de entender lo que ocurre. Antes de que hable demasiado, María Emilia pone fin a la conversación e intenta calmar a Rubén, asegurándole que todo está bien, que no hay ningún problema. Le oculta que está esperando un hijo y que se muda a vivir sola.
Pese a haberse dado cuenta de que es a Rocío a quien ama, Lalo le ofrece su ayuda a María Emilia y ésta acepta su amor para que su hijo tenga un padre. Días más tarde, Emi se muda definitivamente a un apartamento que le ha ayudado a conseguir el doctor Masselli. Mientras todo esto sucede, Generosa piensa que Lalo está jugando con Mª Emilia y Rocío. Por eso se queda un poco preocupada cuando Lalo y su hija se van solos a la playa, a disfrutar de su amor. Aunque Generosa tiene sentimientos contradictorios hacia la pareja, en el fondo se siente feliz por ellos.


MIGUELÓN Y LAURITA DEJAN LA CASA DE RUDENCIO
Por otra parte, Rubén, que no ha conseguido descubrir el secreto de María Emilia, sigue empeñado en que Esteban readmita a Nina. Por eso le cuenta que mantiene una relación amorosa con ella. Al tiempo, Miguelón le confiesa a Nina que María Emilia está esperando un hijo, algo que le sorprende mucho. Luego se le ocurre que, ya que Emi se ha trasladado de domicilio, él y Laurita pueden irse a vivir a esa casa, así que se trasladan sin perder tiempo. El más afectado con el cambio es Rudencio, que está bastante triste, ya que se había acostumbrado a vivir en familia y siente mucho la marcha de la pareja.
Miguelón le cuenta a su novia la buena nueva acerca de la maternidad de María Emilia y ésta, imprudentemente, se lo dice a Inés. Poco después, Alex le pide a esta última que averigue cosas de su amada, ya que intuye que algo le pasa y no logra saber qué es. Sus ruegos no dan resultado, ya que Inés es incapaz de decirle la verdad y esquiva hablar del tema. Miguelón tampoco quiere que se sepa, así que le ruega a Laurita que guarde silencio y ella le confiesa que ya lo ha comentado con Inés, aunque promete no hablar de ello con nadie más.
Gucho también está sufriendo mucho por el embarazo de su hermana. No sabe qué hacer, pero quiere ayudarla como sea y piensa que lo mejor es convencer a Alejandro de que asuma la paternidad y se case con ella. María Emilia es ajena al sufrimiento de su hermano. Parece muy interesada en convencer a Rodrigo para que trate mejor a Carolina. No logra entender por qué se comporta de una manera tan fría con la niña. Le apena profundamente ver a la pequeña sufrir por el abandono de su padre, que es la única persona que tiene en el mundo, ya que su mamá murió. Así pues, habla seriamente con el doctor para que le explique el por qué de su actitud, pero Rodrigo sólo acierta a confesarle que siente un resentimiento muy grande hacia ella. A partir de entonces, su amiga promete luchar porque la relación entre ambos mejore. Esto le hace olvidar un poco sus propios problemas. Sin embargo, lo que no sabe es que Alejandro quiere hablar con ella y ha ido a buscarla a su antigua casa. Allí, Generosa le informa de que se ha trasladado y se niega en rotundo a darle su nueva dirección.
María Emilia no quiere saber nada del padre de su futuro bebé, pero no quiere criarlo sola. Decidida a formar una familia, habla con Lalo para que se case con ella y así darle una estabilidad al niño, para que crezca en un ambiente feliz y armonioso como el resto de los pequeños. Incapaz de decirle que no, Lalo acepta, sin dejar de pensar en su amor por Rocío. Ante el nuevo rumbo que ha tomado la situación, el joven llega a la conclusión de que lo mejor es ser franco con Rocío y se lo cuenta todo, con el propósito de que entienda su postura. Sin embargo, Rocío no está dispuesta a quedarse cruzada de brazos. No quiere que nadie le arrebate a su amor y va a ver a María Emilia, para explicarle que ama con toda su alma a Lalo y que no quiere perderle. La sinceridad siempre tiene su recompensa. Su “rival” escucha sus palabras con cariño y le promete que se apartará del joven para que ambos puedan ser felices para siempre y formar una familia.
Tras esta conversación, Rocío se marcha satisfecha. No le había dicho nada a su novio sobre esta visita, pero tampoco habría hecho falta, ya que Lalo, después de mucho pensarlo, está decidido a confesarle a María Emilia que su corazón late por otra y que, aunque quiere ayudarla, no puede casarse con ella. Pero ni siquiera le da tiempo a presentarle sus excusas, ya que Emi se adelanta y le pide que olvide la petición de matrimonio. Él se siente muy aliviado y corre hacia su casa para decirle a Rocío que todo está arreglado y que se casará con ella. Ambos están felices y no pueden ocultar su dicha.
Susanita se está adaptando a su nueva vida en la casa de Mónica. Para celebrarlo, da una fiesta a la que invita a toda su familia. Pero no lograrán pasarlo muy bien. Poco después llegan Mónica y Francisco. La joven se pone furiosa cuando ve el alboroto que hay en la mansión y reacciona violentamente echándolos a todos de la casa, incluida Susanita. Gucho y ella se han quedado en la calle. Les han tratado como si fueran perros y están muy dolidos. Entonces, aparecen en casa de Generosa. Allí se está celebrando un acontecimiento muy importante: el compromiso de Lalo y Rocío. Pero, con todo lo que ha sucedido, ninguno de los dos está para fiestas. Gucho cree que ya no podrá estudiar para médico. En cambio, Susanita no para de reclamarle atención y cariño. Algo que él no puede darle, porque sólo piensa en Leticia.


LUIS ALBERTO REAPARECE EN LA VIDA DE MÓNICA
Aunque ya ha conseguido echar a los “intrusos” de su casa, Mónica no logra calmarse. Pasea por el jardín gritando y quejándose. De repente, ve una figura que se mueve tras las matas y pronto repara en que no es otro que Luis Alberto.
En principio, ella se queda paralizada y escucha anonadada cómo el joven le informa de que piensa quedarse en Lima durante un tiempo. Mónica se pone muy nerviosa, ya que teme que Francisco le vea y le pida explicaciones. Sacando fuerzas de flaqueza, intenta que se marche de la casa, sin éxito, pues Luis Alberto es un hombre de carácter y no se deja manejar tan fácilmente.





CAPÍTULO 14

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
Emi le cuenta a Lalo que está esperando un hijo y le pide que se case con ella. Pero después recibe la visita de Rocío y le promete no interponerse entre ellos. Finalmente, Rocío y Lalo se comprometen. Por otra parte, Mercedes está esperando un hijo de Miguelón, aunque no se atreve a confesarlo públicamente. Mónica echa de su mansión a Gucho y a Susanita, que se trasladan a casa de Generosa. Poco después, Mónica se reencuentra con Luis Alberto.



Alejandro siente rabia hacia María Emilia. Sabe que es el padre del hijo que espera y no puede soportar que ella le siga rechazando. Por eso se vuelca en su próxima boda con Marcia y le dice que quiere tener hijos en cuanto se casen. Ella, en principio, se muestra reticente, pero al final le promete cumplir sus deseos.
Llega el Día del Padre y Francisco decide salir con Gabi para darle una alegría a la niña. Esteban, al verles, se pone melancólico, ya que no tiene a sus hijas con él. Entonces va a ver a Laurita, que vive con Miguelón, e intenta convencerla de que vuelva a casa, pero ella se niega.


MIGUELÓN HA DE ELEGIR ENTRE LAURITA Y MERCEDES
Cuando su novio llega a casa, Laurita le obliga a que decida entre ella y Mercedes, pero él asegura que no puede hacerlo, pues tiene fuertes sentimientos por ambas. Por otra parte, Francisco ve a Julio César entrar en casa de Yolanda y le grita airado que no quiere verle más por allí. Sin embargo, Alejandro se muestra más comprensivo y le confiesa que no tiene ningún problema en que su madre rehaga su vida con él.
Tras marcharse de casa de Laurita, Esteban se emborracha y va a visitar a Leticia, pues se siente muy infeliz. Una vez allí, llora amargamente por no haber estado siempre al lado de su hija. Luego se queda dormido y Leticia llama a su casa para que le vengan a recoger. Es Hortensia quien coge el teléfono y se enfada muchísimo al saber dónde ha estado su marido. Alejandro va a buscarle y Leticia se ofrece a acompañarle. Cuando llegan a la casa, Leticia tiene un enfrentamiento muy fuerte con la mujer de su padre.
Tras enterarse de que su hermano vive en casa de Generosa, María Emilia le ofrece hacerse cargo de sus gastos, para que Gucho no tengo que dejar sus estudios. Susanita interviene, asegurando que su amado tendrá que ponerse a trabajar para mantenerla a ella y a su hijo.


MÓNICA ES CHANTAJEADA POR LUIS ALBERTO
Mientras, Mónica está muy molesta con la visita de Luis Alberto, más aún cuando él le pide dinero. Rubén visita a Nina para hacerle saber que ha conseguido que recupere su trabajo. Allí se encuentra con Miguelón y Laurita. Poco después, el joven le confiesa a Nina que ya no está enamorado de Laurita y ella le escucha feliz.
Marcia le ha prometido a Álex darle descendencia, pero no sabe si podrá. Por ello, va a la consulta de Rodrigo Masselli para consultarle un problema de esterilidad. El médico le confirma que es imposible que tenga hijos. Ella se empeña en seguir un tratamiento de fertilidad, ya que no se atreve a contarle el problema a su futuro marido.
Rudencio se ofrece a pagar la boda de Lalo y Rocío. Como todo es muy caro, la joven decide usar el vestido que no pudieron lucir ni Laurita ni Emi. Generosa no ve con buenos ojos esta decisión, pero al final acepta. Cuando Laurita, por casualidad, ve el traje siente nostalgia y una pena muy grande dentro de ella. Luego, ya en casa, discute acaloradamente con Miguelón. Nerviosa, comienza a hacer la comida y acaba sufriendo un grave accidente doméstico, al quemarse las manos con el fuego de la cocina. Enseguida la llevan al hospital donde trabaja Leticia. Ésta avisa por teléfono a Esteban del accidente de su hija y él no tarda en llegar a la clínica. Una vez allí, al saber que Laurita se recuperará, decide contarles que ambas son hermanas. Laurita y Leticia se emocionan muchísimo al escuchar la noticia y se funden en un cariñoso abrazo. Al salir del hospital, Esteban se encuentra con María Emilia y el doctor Masselli, que bajan del coche. Al verla de cerca se da cuenta de que está embarazada y corre a contárselo a su esposa, Hortensia, que le obliga a no desvelar el secreto de la joven.
Mónica sigue viéndose con Luis Alberto a escondidas. La joven le lleva a una tienda para comprarle algo de ropa, pero tienen tan mala suerte que se encuentran en el local con Alejandro y Rubén. Mónica se pone muy tensa, pero intenta disimular para que ellos no noten nada raro y lo consigue.


MIGUELÓN SE ENTERA DE QUE VA A SER PADRE
Inés le hace ver a Miguelón todo lo que Laurita ha dejado por él. Después de escuchar sus palabras, él parece entrar en razón y se dirige a casa de Mercedes, dispuesto a terminar con esta relación. Una vez allí, ella le dice que no pueden romper, ya que está esperando un hijo suyo. Mientras Mercedes sueña con una boda, el padre de su futuro bebé está muy confundido, ya que no sabe si dejar o no a Laurita. Después, Miguelón le cuenta a su madre que va a ser papá.
Rudencio se encuentra con Inés. A pesar de su edad, se siente muy rejuvenecido por el intenso amor que siente por ella. Francisco y Yolanda, por su parte, intentan poner el último parche a su matrimonio. Ella le había confesado que aún seguía enamorada de él y que no pensaba rehacer su vida con Julio César. Y él se había dado cuenta de que aún sentía algo por su mujer, así que ambos se presentan ante el juez con la intención de reconciliarse. Sus buenos propósitos no sirven para nada. El divorcio sigue en marcha y la que más sufre por todo ello es la hija de ambos, Gabi. La niña echa mucho de menos ver a sus padres juntos y, sobre todo, tener a alguien en casa que se preocupe por ella, ya que el patriarca de la familia Aguirre pasa demasiado tiempo fuera.
La pobre Laurita está convencida de que Miguelón dejará a Mercedes, pero ignora que ésta le va a dar un hijo y le será muy difícil luchar contra este nuevo contratiempo. Por su parte, Rodrigo le da a María Emilia su primer sueldo por cuidar a Carolina. Ella, feliz, corre a comprar el ajuar de su bebé y se siente muy bien ocupándose de la hija del doctor, a la que colma de mimos y atenciones, pues piensa que así va ejerciendo de madre mientras llega su hijo.
Mónica está convencida de que al final Francisco acabará enterándose de lo suyo con Luis Alberto. En un intento desesperado de aparentar normalidad, procura mostrarse cariñosa, para que él no sospeche nada. Sin embargo, Francisco no está para mimos y la rechaza. Aún no se ha recuperado del reciente encuentro con Yolanda y de su intento de reconciliación. Está muy abatido al comprobar que no hay marcha atrás en su matrimonio. Todo se acabó entre ellos y no lo encaja bien.
Pese a estar feliz por su maternidad, María Emilia sigue pensando en Alejandro. No sabe por qué le ha rechazado si en el fondo continúa queriéndole. Siguiendo los dictados de su corazón, se arma de valor, descuelga el teléfono y marca su número para hablar con él. Pero, cuando oye su voz, se derrumba y cuelga el aparato.
Su decisión es la más acertada, ya que Álex sólo siente rencor hacia ella y está ilusionado preparando su boda con Marcia y su luna de miel. El joven aún desconoce que su futura esposa no podrá darle hijos, algo que él desea con toda su alma, quizá para sustituir al bebé que espera Emi y con el que cree no poder tener una relación normal de padre e hijo.
Marcia sigue yendo al hospital para arreglar lo de su tratamiento. La casualidad quiere que se encuentre allí con su rival. Rodrigo hace un comentario que pone en evidencia a las dos. A consecuencia de esto, Marcia se entera del estado de buena esperanza de María Emilia y ésta del problema de esterilidad de la novia de Alejandro. La situación se pone muy tensa. Marcia empieza a atacar a Emi y ésta defiende a su hijo con uñas y dientes. Además, le asegura que sólo tendría que hablar con Alejandro y pedirle que volvieran para formar una familia feliz y que él anulara su boda con ella. Marcia sabe que es cierto lo que Emi está diciendo, así que intenta tranquilizarse y le ruega que no se interponga entre ella y Álex. Emi le contesta que no lo hará, pero no por ella, sino porque no quiere que Alejandro vuelva a su lado por el simple hecho de que van a tener un hijo. Luego le pide que se vaya.
Mónica le roba dinero a Francisco de su cartera, porque Luis Alberto sigue presionándola para conseguir fondos. No contenta con su relación con éste, sigue coqueteando con Ernesto. Hablan por teléfono y ella se pone seductora y muy melosa. De repente, llega Francisco a casa y la sorprende en mitad de la conversación. Furioso, le quita el teléfono de las manos y pregunta quién hay al otro lado de la línea. Nadie contesta, por lo que sospecha que Mónica estaba hablando con un hombre y que le engaña. Ella, muy hábil, lo convence de que no hay nadie más en su vida y que la persona con la que hablaba era el novio de una de sus amigas. Francisco no se queda muy conforme, pero decide dejar de lado sus sospechas.
Generosa visita a Mercedes para darle la enhorabuena por su embarazo. La joven está soportando mucha presión y aprovecha para desahogarse con ella. Critica duramente a Laurita, a la que culpa de que Miguelón no esté con ella. Sin embargo, Generosa trata de calmarla e intenta hacerle entender la postura de su rival.
Marcia le cuenta a Mónica que María Emilia está embarazada. En ese momento, Francisco escucha la revelación sin que ellas le vean. Sorprendido, espera a poder hablar con su amante a solas, para decirle que lo ha oído todo y que piensa hablar con Alejandro de ello. Sin embargo, cuando se encuentra con su hijo se acobarda y es incapaz de abordar el tema.
Lalo y Rocío están inmersos en los preparativos de su boda. Mientras tanto, Miguelón no sabe qué hacer, pues está seguro de que Mercedes querrá ir con él al enlace y sabe que Laurita también estará allí.
Francisco sigue pensando que Mónica le engaña. Está disgustado y así se lo confiesa a Ernesto. Éste se pone muy nervioso y trata de tapar el asunto hablándole bien de la joven y asegurándole que Mónica sería incapaz de serle infiel, porque está muy enamorada de él. Francisco se queda más tranquilo.
Julio César se declara a Yolanda, confesándole que no puede vivir sin ella. La mujer, que sigue enamorada de su marido, no le responde. Sin embargo, Hortensia lo ha visto todo y se emociona. Yolanda le dice a su hermana que no puede aceptar al abogado, porque no ha olvidado a Francisco.
Marcia sigue su campaña contra Emi y le lleva unas fotos que se hizo con Álex, para demostrarle que siempre la engañó con ella. Emi se queda muy triste y se lo cuenta a Leticia, que la anima a que llame a Álex por teléfono. La joven no se decide, pues empieza a dudar del amor y llega a la conclusión de que lo mejor será apartarse y dejar que se case con Marcia.
Llega el día de la boda de Lalo y Rocío. Rodrigo se ofrece a acompañar a María Emilia al enlace y ella acepta. Después, el doctor le pide que le deje ayudarla a olvidar a Alejandro y Emi no sabe qué decir. Por su parte, Álex le pide a Rubén que vaya a la boda, sólo para ver cómo está y con quién va María Emilia. Así lo hace Rubén y ve llegar a Mª Emilia con Rodrigo y Carolina. Al finalizar el enlace, el médico lleva a casa a Emi y la besa en la boca. La joven le rechaza, pero él le aconseja que no pierda la esperanza de volver a amar de nuevo.


SUSANITA MUERE DURANTE ELPARTO DE SU BEBÉ
Rubén cumple a la perfección con su cometido y corre a contarle a Alejandro todo lo que ha visto en la boda de Lalo y Rocío. Cuando el joven Aguirre se entera de que Emi y Rodrigo han ido juntos y se han comportado como si fueran pareja, le entran unos celos terribles. Es evidente que sigue queriéndola, igual que Emi a él. La joven está muy confundida por lo sucedido con el padre de Carolina y se queda recordando a Alejandro con nostalgia.
Mientras tanto, Gucho está a punto de hacer su examen final cuando Susanita se pone de parto y la tiene que llevar urgentemente al hospital. Todos esperan nerviosos a que nazca el bebé, pero Rodrigo sale del quirófano y les da la fatal noticia. Susanita ha muerto durante el parto, a causa de una trombosis. El niño está bien. Leticia le entrega el bebé a Gucho, que llora amargamente.





CAPÍTULO 15

RESUMEN DE LO PUBLICADO:
Esteban está deprimido porque echa de menos a su hija, así que va a ver a Laurita y le pide desesperado que vuelve a casa. La joven sufre un accidente doméstico y la llevan al hospital; allí se entera de que Leticia es su hermana. Por otra parte, a Marcia le confirman que no podrá tener hijos pero se lo oculta a Alejandro. Además, descubre que Mª Emilia está embarazada. Finalmente, Rocío y Lalo celebran felices su boda, rodeados de familiares y amigos.



Los Aguirre se enteran de la triste muerte de Susanita. Marcia, sin ningún escrúpulo, le prohíbe a Álex que vaya al velatorio, ya que teme que se encuentre allí con María Emilia. Pepe Peña reclama la custodia de su nieto para poder cuidarle. Gucho, furioso, defiende a su hijo y le dice a su suegro que el pequeño se quedará con él. Todos apoyan al joven en esta discusión y, una vez arregladas las cosas, se marchan a darle el último adiós a Susanita.
Por otra parte, Yolanda comenta con su hijo lo mal que ve a Francisco desde que está viviendo con Mónica. Mientras, ésta sigue siendo chantajeada por Luis Alberto, que no para de pedirle dinero. Sin pensarlo, le roba la cartera a Francisco, pero éste la sorprende. Discuten acaloradamente, aunque al final se reconcilian y él le pide a su amante que no le deje nunca.


ALEJANDRO, A PUNTO DE SABER TODA LA VERDAD
Alejandro le cuenta a Marcia que su padre quiere hablar con él de algo importante que tiene que ver con María Emilia. Ella sabe de qué se trata, así que se adelanta para impedir que su futuro suegro le cuente a Álex lo del embarazo de Mª Emilia. Sin embargo, Francisco está decidido a confesarle la verdad a su hijo. Cuando el joven llega y está a punto de conocer toda la verdad, su padre se desploma en el suelo. Le llevan a la clínica y allí le diagnostican un ataque al corazón. Álex llama a su madre y Yolanda se desplaza hasta allí sin perder tiempo. Cuando Mónica se entera de lo sucedido, le dice a Marcia que, si Francisco muere por su culpa sin casarse con ella, le hará la vida imposible. Luego, Mónica va a la clínica y, al ver a Yolanda allí, se enfada mucho y la echa.


LETICIA CUIDA DEL BEBÉ DE SUSANITA
Gucho está dispuesto a luchar por su hijo, ahora que Susanita no está. Así que decide trabajar honradamente para darle un hogar. Leticia sigue queriéndole y cuida al bebé como si fuera suyo. Poco a poco, Francisco va mejorando, pero los médicos le han prohibido recibir visitas. Alejandro, por su lado, se encuentra con el hermano de María Emilia y le pregunta por ella, aunque no consigue ninguna información. Gucho le dice a Emi que Álex sigue interesado en ella; sin embargo, la joven se queda muy triste y pensativa, ya que sabe que pronto su amado se casará con Marcia. Yolanda, desesperada por la enfermedad de su ex marido, va a casa de Mónica para hablar con ella. Le pide que deje a Francisco, pero es inútil. La joven no está dispuesta a romper con su amante, así que exige a su rival que se vaya y que la deje en paz. Así pues, Yolanda se marcha. Después, Hortensia le cuenta que Emi está embarazada, pero le ruega que no se lo diga a Alejandro, ya que no quiere arruinarle su boda con Marcia. Tras la conversación, Yolanda se queda muy triste y piensa si decírselo o no a su hijo. Finalmente, llega a la conclusión de que lo mejor para todos será guardar silencio.


MERCEDES LE CUENTA A LAURITA QUE ESPERA UN HIJO
Mónica se muestra muy cariñosa con Francisco, ahora que está recuperándose. Él se deja querer, pero ya no está seguro de que ella sea sincera. Los sobresaltos no terminan para el dañado corazón del patriarca Aguirre. Marcia va al hospital a visitarle y, desesperada, le suplica que no le diga a Alejandro que Emi está esperando un hijo. Por otra parte, Yolanda le pregunta a Alejandro si está seguro de que va a ser feliz con Marcia. Él calla. La mujer tiene remordimientos por estarle ocultando tan importante noticia, así que habla con Inés y ésta le cuenta que María Emilia trabaja en el hospital y que tiene una relación con un médico, Rodrigo.
Por fin le dan el alta a Francisco. Toda su familia le espera a la salida, incluida Mónica, que exagera sus muestras de amor delante de la gente. A Francisco la actitud de su novia le resulta muy incómoda.
Por otra parte, Rudencio le declara abiertamente su amor a Inés. La joven en principio se queda muy sorprendida y no sabe qué decirle. Cuando logra recuperarse de la impresión, le mira a los ojos y le confiesa que ella también le ama. Luego, habla con Yolanda y ella le dice que está de acuerdo con su romance y la felicita efusivamente.
La vida de Gucho sigue dando vuelcos. “El Buitre” trata de hacerle caer de nuevo en el mundo de la droga. Afortunadamente, esta vez es apresado y el hermano de Emi declara contra él para que no salga de la cárcel.
En casa de Laurita la cosa va de mal en peor. Miguelón cada día la trata peor y ella está empezando a hartarse. Como no consigue que su novio se decida entre ella y Mercedes, va a ver a ésta a su casa para aclarar la situación. En medio de la discusión, Mercedes le cuenta que está embarazada y que el niño es de Miguelón. La pobre Laurita se queda paralizada al escucharla.
Francisco ya se encuentra totalmente recuperado de su infarto y decide contarle a Alejandro que María Emilia va a tener un hijo suyo, cuando sólo falta un día para su boda con Marcia. El joven le pregunta por qué se lo ha dicho justo ahora y su padre le asegura que no quiere que sea infeliz el resto de su vida. Él considera que ha de acercarse a la mujer que ama y que le va a convertir en padre. Yolanda le dice a Álex donde puede encontrar a Emi.
Además, le cuenta que Marcia y Mónica son amigas y cómplices en todas sus intrigas. El joven Aguirre se queda impresionado por todo lo que acaba de saber y decide cómo actuar.
Por su parte, Miguelón le confiesa a Lalo que está intentando que Laurita se desilusione para que rompa la relación. De esta manera, él podrá iniciar una vida en común con Mercedes y criar a su hijo como una familia.
Tras unos momentos de reflexión, Alejandro ya sabe qué hacer. Va corriendo al hospital donde trabaja María Emilia y le confiesa que ya se ha enterado de lo del embarazo. Sin embargo, ella le rechaza y le grita que ya no quiere saber nada de él, porque va a casarse con Marcia.
Discuten muy acaloradamente y Emi pierde el equilibrio y cae al suelo. Como consecuencia de este accidente, la muchacha está a punto de perder el bebé. Alejandro, turbado por todo lo que está pasando, va a casa de su prometida y suspende definitivamente la boda. Marcia no puede creer que la vaya a dejar plantada e intenta convencerle. Sus ruegos no dan resultado, ya que Álex le dice que ya sabe que es aliada de Mónica y que ellas han sido quienes le han apartado de María Emilia. Despechada, Marcia se queda sola en casa y empieza a romperlo todo, llorando sin parar. Después, le pide a sus tíos que se la lleven lejos de Lima.


YOLANDA Y SU MARIDO SE RECONCILIAN
Una vez arreglada la situación con su ex novia, Alejandro vuelve al hospital y trata de encontrar a Emi, para hablar de nuevo con ella. No la encuentra, así que trata de que alguien le dé su dirección, pero no lo consigue.
Por otra parte, Mónica le dice a Luis Alberto que no se verán más, porque Francisco está empezando a sospechar. El joven le pide más dinero y, cuando ella se niega, le obliga a darle el valioso collar que Francisco le había regalado recientemente. Ambos se ponen a discutir en el coche y, durante el forcejeo, sufren un accidente. Luis Alberto muere en el acto y Mónica queda malherida. Francisco, al enterarse de lo sucedido, va inmediatamente al hospital. Allí se entera de que su novia estaba acompañada de su amante.
El estado de la joven es crítico. Con su último aliento, pide perdón a Francisco por haberle engañado. Alejandro también se ha enterado del accidente y le ruega a Generosa que le dé la dirección de Emi, ya que quiere darle la triste noticia. La mujer prefiere decírselo ella misma y así lo hace. Mª Emilia va a la clínica, acompañada de Gucho y Leticia. Cuando llegan, encuentran a Mónica en estado muy grave. En el hospital está también Álex, que trata de hablar con su amada, pero ella le dice que está demasiado preocupada por su hermana como para ocuparse de él.
La enferma saca su lado más dulce y, muy arrepentida, le pide disculpas a María Emilia por todo lo que le ha hecho. Después muere en paz. Francisco está triste, pero se muestra tranquilo. Poco después, Rodrigo, a sabiendas de que puede perder a Emi, le ruega que acepte su amor. Ella está muy confundida y prefiere ser sincera con él, así que le dice que no puede prometerle nada.
Laurita deja a Miguelón para que él pueda irse con Mercedes. La joven regresa a casa de sus padres y se lleva una gran sorpresa al ver que Esteban y Hortensia se han reconciliado.
Rudencio va a conocer a Yolanda y a su hermana para pedirles la mano de Inés. Ambas aceptan. Parece que la dicha se contagia, ya que Rubén le confiesa a Nina que la ama y ambos se besan.
Tras ser rechazado por María Emilia, Rodrigo se cita con Alejandro para decirle que ella sigue enamorada de él y que debe ir a buscarla. El doctor le informa de dónde puede encontrarla y se marcha solo.
Miguelón le pide a Mercedes que se case con él. Además, Yolanda y Julio César se despiden, pues el hombre comprende que ella sigue amando a Francisco. María Emilia y Alejandro también se reconcilian. Él le pide matrimonio y ella acepta.
Francisco Aguirre se siente solo y fracasado. No cree que su ex mujer le perdone. Pero Alejandro tiene un plan para que se encuentren y vuelvan juntos. La trama da resultado. Yolanda perdona a Francisco y le asegura que aún pueden ser felices. Su hija Gabi se pone muy contenta.
Llega el día de la boda y todos se preparan. Alejandro y María Emilia por fin ven su sueño cumplido y se dan el “sí quiero” ante el altar. Yolanda y Francisco, conmovidos, les desean lo mejor. Laurita es la única que no ha ido a la ceremonia. Leticia va a visitarla y le da ánimos.
Nina, por su parte, le pide permiso a su madre para irse a Italia con Rubén; ella al principio le dice que no, pero Rocío le hace entender que debe dejarla marchar. Ya en su noche de bodas, Alejandro Aguirre y María Emilia se juran amor eterno.
FIN


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